martes, 31 de enero de 2012

THE INVISIBLE SESSION - The Invisible Session (2006)

Publicado el 9/1/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

¿The Invisible session? Si, así es. Llevo semanas y quizás algún mes rondando a este disco. Y no me desprendo de él. Me tiene enganchado. Es elegante y sensual, enigmático y exquisito, moderno y algo retro. ¿Es música de club? ¿Es quizás un disco de Jazz vocal o nu jazz? Si, puede que sea eso. Nos vamos acercando. Pero es que hay tanta alma en sus surcos, que podría ser un disco de soul. ¿Es un disco de soul, de aquel jazz-soul de sofisticados acordes y oscura intensidad contenida que nos dejaron divas como Nina Simone? Si podría serlo, si no fuera por esos otros momentos que irradian cinematográficos destellos luminosos de esa vital samba fusionada con bossanova, que tan fácilmente embauca nuestros sentidos.




Porque The invisible session, es todo eso y mucho más. Es la enésima confirmación de que en Italia, bajo la etiqueta del sello Schema Records se han agrupado un sorprendente conjunto de grandes músicos y productores (Nicola Conte, Soulstance, Gerardo Frisina) que tienen una idea muy similar y atractiva de por donde deben ir los derroteros del nuevo jazz, en su acercamiento a los clubs y a la música electrónica. Si señores, no estamos hablando de “chunda chunda”, sino de delicioso cool jazz afincado en los 50 y 60, aromatizado con ligeros toques brasileños y la poderosa expresión vocal del soul más elegante. Y todo ello salpicado con algunas bases electrónicas que dotan al sonido de un trepidante ritmo ideal para bailar. Sin duda mi disco “moderno” del pasado 2006, junto a aquella otra maravilla de Soulstance, titulada Lead the way.


The Invisible session es la aventura musical de Luciano Cantone, uno de los fundadores del sello Ishtar, matriz del sello Schema, junto al dúo del mismo sello Fedreghini & Bianchi. El trío arropado por parte de los mejores músicos de la escena jazz italiana, y las vocalistas Mika y Jenny B. lanzan para el sello Schema este The Invisible session en Marzo del pasado 2006. Un disco repleto de “feeling”, donde saxos, pianos, trompetas y percusiones configuran junto a las sensuales voces, una cálida y envolvente atmósfera ideal para bailar y disfrutar de la música. Música para alimentar el alma (bonito nombre de un blog amigo) y despertar nuestros sentidos. Venga, si has llegado hasta aquí, inténtalo, no te pierdas el vídeo de arriba  y dime si no merece la pena acercarse a estos sonidos.

La foto de Luciano de la interensatísima web Acid Jazz Hispano

domingo, 29 de enero de 2012

JAMES BROWN - Soul on the top (1970)


Soul on the top es ese disco que alguna vez intuiste que podía existir pero que nunca te atreviste a buscar. Si señores, el espectacular, frenético, explosivo y salvaje James Brown, padrino y garganta privilegiada del soul, inventor del funk, precursor del rap y referencia básica para la huestes del hip-hop, que tantas y tantas veces nos ha dejado exhaustos en la pista de baile con sus demoledores y espasmódicos ritmos, y su arrebatadora energía, adoraba el jazz. Aquel jazz desgarrado, repleto de swing, blues y poderosas voces, dominado por desaforadas orquestas de irreductibles vientos. Si, de aquel exuberante jazz que brotaba tórridamente de las big bands de Duke Ellington, Benny Goodman, Woody Herman, o Benny Carter, entre otros.

Si amigos, Soul on the top es una maravillosa anomalía en la discografía de James Brown, que a nuestro singular, prolífico y excesivo protagonista se le ocurrió lanzar nada más y nada menos justo en medio de la explosión funk, en pleno 1970, meses antes de que revolucionara las pistas de baile del mundo entero, y los cimientos de la música popular, con su irresistible Sex machine. ¿Quién si no, podría hacer algo así, sacar un disco de swing-jazz, casi del estilo de los viejos crooners, remozado de soul visceral y primario, en pleno subidón de los albores del funk? Definitivamente, no podía ser otro que nuestro controvertido héroe de hoy: Mr James Brown.



Pero lo curioso del disco, es que cuando lo pones por primera vez y te encuentras con los primeros acordes de That’s my desire, que lo abre con esos misteriosos y sugerentes vientos que dan entrada a la profunda y cálida voz de James Brown, que va desgranando con pasión cada sílaba, de esta balada descarnada, mientras el piano acaricia su dulce melodía, y los vientos intercambian su sensuales solos, en medio de los vigorosos y temperamentales rugidos orquestales, de repente te sorprendes exclamando ¡joder!, ¿es James Brown, quién está detrás de este maravilloso disco, de sorprendente añejo swing-jazz? ¿Es posible que sea nuestro Mr Dynamite? Pero luego, según se van sucediendo los temas, y aflora de forma incontestable su inconfudible manera de cantar, sus peculiares desgarros vocales, su intensidad interpretativa,y sus giros más clásicos, descubres al gran James Brown de toda la vida, dominando una portentosa orquesta de 20 componentes, dirigida en este caso por Louis Bellson,, cuyos arreglos realizó Oliver Nelson, y haciendo suyo con indudable acierto aquel viejo jazz vocal, al que no duda en impregnar en cada tema de puntuales y acertados condimentos, de la rabia y visceralidad del soul y el funk, que siempre le ha caracterizado.

Y es que este Soul on the top lo componen diez versiones de clásicos del jazz ( de los cuales un servidor no conocía bastantes), junto a dos espectaculares versiones de dos de sus mejores temas, It's A Man's, Man's, Man's World, y Papa's Got A Brand New Bag, donde James Brown hace toda una demostración vocal, arropado por una arrolladora orquesta. Un disco donde os vais a encontrar con swing exquisito y arrogante rebozado de blues, como las irresistibles Every day I have the blues y I need you Key , delicioso jazz vocal de elegantes y desgarradas líneas, como For Once in my life, It’s magic y What kind of fool Am I, donde la orquesta arrulla majestuosamente cada acorde, y por último poderosos acercamientos al soul desde el jazz, como las arrebatodoras The man in the Grass y September song.

Un disco irresistible, editado por el sello King, pero reeditado por Verve en el 2004, que ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este año 2006, además del último disco de James Brown que hasta el momento me ha embelesado. Sirva además este comentario, de pequeño homenaje a la memoria de este controvertido monstruo sagrado del soul, que tristemente nos ha dejado esta semana 2006. Nosotros seguiremos bailando y disfrutando con él.

Nota: las fotos están tomadas de la Wikipedia inglesa 

 Publicado el 29/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

STAN GETZ - Big band Bossa Nova arranged and conducted by Gary McFarland (1962)


Bosa Nova, jazz bossa y jazz samba. Dulce y sensual bosa nova. Una mezcla perfecta y embriagadora de sensualidad sonora y exquisitez melódica, con chispeantes momentos de máxima vitalidad es lo que desprende este olvidado disco de Stan Getz, titulado Big Band Bossa Nova ,que vió la luz en la segunda mitad de  1962.

Un disco excelente, donde el saxo tenor de Stan Getz vuelve a deslumbrarnos con su pasmosa naturalidad y encanto a la hora de interpretar esos sinuosos y exquisitos acordes tan propios de la bossa, esta vez acompañados y potenciados por la exuberancia sonora de una gran big band, magistralmente dirigida por Gary McFarland, que además en este disco nos regala algunas de sus composiciones más inspiradas, y donde brillan con luz propia la guitarra de Jim Hall y el piano de Hank Jones.

Y la verdad es que este Big Band bossa Nova tiene bastante culpa de que en Sensaciones Sonoras hablemos insistentemente de este cálido sonido carioca, ya que fue el primer disco de bossa que cayó en mis manos. Una serie barata de Verve que me descubrió un nuevo y apasionante espectro musical, que me acercó mucho más al jazz y al que no me pude resistir. Y es que este disco es una auténtica gozada, que quizás ha quedado relegado a un segundo plano por discos más mediáticos, y también soberbios, como Jazz Samba, que Getz realizó con Charlie Byrd a comienzos del 62 (nº 1 en las listas de pop), y esa otra maravilla indispensable en cualquier discoteca, y de la que ya hemos hablado por aquí, que es Getz/Gilberto, publicado un año más tarde, en pleno 1963 y donde resplandecía aquella fantástica Garota de Ipanema.



Pero volviendo al disco en sí, deciros que en poco más de media hora, Getz y Gary McFarland nos dan una clase maestra de lo que es la bossa mezclada con parte del jazz más cool. Ocho temas: cuatro excelentes y clásicas composiciones de maestros brasileños de la bossa nova como Jobim, Bonfá y Joao Gilberto, y otros cuatro temas realizados expresamente para este disco por Gary McFarland, que desprenden esa embaucadora, unas veces soleada y otras melancólica, sensual atmósfera tan típica de la bossa. Temas que como Manaha de carnival y Chega de saudade de Jobim, o Melancolico y Noite triste de McFarland nos seducen con sus dulces tonos perezosos, donde sobresalen la calidez del saxo de Getz, la ternura de la guitarra de Jim Hall, y la nostalgia del piano de Hank Jones. Temas para perderse y soñar que se intercalan amablemente entre melodías más vitales y festivas como Balanco no samba de McFarland, una auténtica invitación al baile y a la diversión, donde la típica batida brasileña se ve volteada por unos arrogantes vientos y una acelerada guitarra, al igual que en los clásicos Samba de uma nota so de Jobim o en la juguetona y vivaracha Bim Bom de Joao Gilberto que cierra de una forma pletórica el disco.

Como curiosidad final, comentaros que un mes más tarde de que Getz y McFarland grabaran este disco en Nueva York, Quincy Jones abordaría un proyecto similar bajo el mismo título, Big Band Bossa Nova. Mismo título y mismos propósitos para dos estupendos discos, grabados ambos en Nueva York, y que incluso compartirían guitarrista, ya que Jim Hall colaboró en los dos.

Publicado el 26/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

viernes, 27 de enero de 2012

HUMBLE PIE – Town & country (1969)

Publicado el 20/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Que los Small Faces, la banda británica liderada en la mitad de los 60 por Marriot y Lane son una de las grandes debilidades de quien escribe estas palabras, es algo que ya habréis podido comprobar los que os pasáis de vez en cuando, por ese Rincón de los 60 que por aquí intentamos cuidar con esmero. De lo mucho que disfrutamos con las grasientas y emocionantes composiciones que Ronnie Lane se marcó, a finales de los 60 y primeros 70, con los Faces y con sus itinerantes y circenses Slim Chance, tras la disolución de los Small Faces, también hemos hablado por aquí. Pero sin embargo, de quién no habíamos hablado hasta ahora es del Marriot pos Small Faces.
Y es que, la verdad sea dicha, a Humble Pie, la banda que Steve Marriot formó en el 68 junto a Peter Frampton, ídolo juevenil de los 60 con su grupo Herd, tras la separación de los Small Faces, nunca le presté mucha atención. Las pocas cosas que había oído de ellos no me habían gustado demasiado. No me gustó ese rock duro y algo histriónico que llegó a mis oídos y por este motivo Humble Pie, quedaron relegados al olvido, como una de esas asignaturas pendientes a la que nunca dedicas tiempo. Y así han permanecido, en el más profundo ostracismo de mi discoteca, hasta que este año, mi hermano (gracias Javi) me recomendó uno de sus discos, este Town & Country que hoy traemos aquí, un disco que ha pasado a convertirse en uno de mis grandes descubrimientos y discos preferidos de este año.



Town & Country es una pequeña maravilla que irradia con intensidad, una embriagadora dulzura salvaje, que compagina magistralmente deliciosos momentos acústicos en la onda de The Universal de los Small Faces como Take me back y Every Mother’s son , con poderosos guitarrazos descarriados de rock grasiento al estilo de los Stones o los Faces como Down Home Again o The Sad Bag of Shaky Jake, esta algo más reposada y bluesy. Un fabuloso disco, sin desperdicio, que fue publicado en 1969, por el sello de Andrew Loog Oldham, Inmediate Records, donde aún tienen cabida los últimos bellos coletazos de la psicodelia británica , como ese precioso medio tiempo dominado por el sitar de Marriot que se llama The light of love o ese otro ramalazo de psicodelia rock, liderado por un certero piano eléctrico, que es Cold Lady y que en cierta medida recuerda a los Traffic de Steve Windwood o a los más cercanos Small Faces, al igual que esa otra maravilla pop, de irresistible melodía que es Only You Can See , que seguro que Paul Weller escuchó varias veces antes de grabar su fantástico Wild Wood.
En definitiva, un disco altamente recomendable, que ha revalorizado el concepto que tenía de Humble Pie, y donde hasta las bromas suenan rotundas y convincentes (Ollie Ollie) y que me ha hecho buscar con cierta ansiedad su prometedor disco de debut, también del 69, As safe as yesterday is. Desgraciadamente su época posterior, en los 70, ya es otra cosa.
Y para acabar, es justo reconocer la gran aportación que Peter Frampton tiene en este disco, ya que suyos son los principales y exquisitos momentos acústicos, así como mencionar la inspiración compositora que aquí muestran el bajista Greg Ridley y el batería Jerry Shirley, autores respectivamente de dos de mis temas favoritos de este LP, The Light of Love y Cold Lady. Y cómo no, volver a destacar el genio de Steve Marriot, que aquí luce como en sus mejores momentos con los Small Faces.

SMOKEY ROBINSON & THE MIRACLES - Puro ADN de Motown

Publicado el 15/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Te interesa el soul, y el pop soul de comienzos y mediados de los 60, y no sabes por donde empezar? Pues no lo dudes, apunta a The Miracles en tu agenda y hazte con alguna de sus recopilaciones. Descubrirás parte del soul más emocionante y adictivo que se ha hecho hasta la fecha, un deslumbrante arco iris emocional distribuido en intensos pasajes de menos de tres minutos, que removerán todas y cada una de tus terminaciones nerviosas. Soul, o más bien pop-soul, exquisito e inmediato, pero sin fecha de caducidad. Y esto lo digo con auténtico conocimiento de causa. ¿Cuantas veces habré escuchado esa pequeña maravilla llamada You’ve really got a hold on me, versioneada por casi todos los grandes grupos británicos de los 60, Beatles, Small Faces y Zombies entre ellos? Os aseguro que muchísimas veces. Pues bien, el otro día cogí casi por casualidad una recopilación de Motown a la que hacía tiempo que no recurría y al llegar a este fantástico tema, volví a experimentar el mismo desparrame de emociones que la primera vez que la escuché, seguramente en la versión que los Beatles incluyeron en el With the Beatles. Y es que Smokey Robinson y sus Miracles sin duda nos han dejado un maravilloso y atemporal legado musical que no deberíais obviar.



Durante los 60, uno de los focos más importantes de la música negra estuvo localizado en el sello Motown, dueño de una etiqueta con un sonido característico, elegante y muy accesible para todos los públicos, que triunfó en todo el mundo a lo largo de la década, con un amplio ramillete de artistas y compositores, entre los que que brillaban con luz propia, The Miracles, el grupo con el que comenzó a deslumbrarnos un tal Smokey Robinson, que acabaría siendo uno de los principales baluartes del sello Motown, dotado de una exquisita sensibilidad a la hora de componer e interpretar.
Y es que Smokey Robinson & The Miracles, o mejor dicho The Miracles, comenzaron su andadura musical a finales de los 50, con un soul vocal descarnado y emotivo heredero directo del mejor doo-wop, envuelto en jugosos arreglos, donde trompetas, pianos, cuerdas, órganos y saxos rivalizaban entre sí conformando exuberantes melodías a medio camino entre el pop y el soul, donde ya sobresalía el característico y agudo falsete de Smokey Robinson, que formaría un exitoso frente común con Berry Gordy, fundador a comienzos de los 60 del sello Motown, para el que The Miracles, conseguirían su primer gran éxito con su tema Get a Job. Ya en 1961, lanzarían el que sería su primer LP, Hi.. We’re The Miracles, gema del sonido Motown, donde empezarían a brillar con luz propia las composiciones de Smokey Robinson como Shop Around, Who’s Lovin You, Money. 

El disco fue un éxito, y a partir de aquí The Miracles, rebautizados a mediados de los 60 como Smokey Robinson & The Miracles, completaron una de las discografías más exitosas del sello Motown, repletas de temas cálidos, emotivos y llenos de pasión, aderezados por el conmovedor y expresivo falsete de Smokey Robinson.
Y de esta forma, durante los 60 y hasta 1972 en que Smokey Robinson abandonó al grupo, The Miracles fueron lanzando quejumbrosos lamentos llenos de sensibilidad en forma de elegantes y desgarradas baladas, o emocionantes tiempos medios como I’ve been Good To You, I’ll Try Something New, A Love She Can Count Can, You’ve Really Got a Hold On Me, I Like it Like That, Ooo Baby baby, What’s So Good About Goodbye, The Tracks of my tears, My Girl Has Gone, I Second That Emotions, además de un sinfín de temas de irrefenable júbilo para bailar desenfrenadamente, como Money, Mickey’s Monkey, I Gotta Dance To Keep From Crying, That’s What Love is Made of, Going To a Go Go, o The tears of a Clown, auténticas píldoras de pop-soul, a las que cualquier amante del soul no se podrá resistir
Todas estas grandes canciones seguro que se incluyen en casi cualquier recopilatorio del grupo, pero os recomiendo encarecidamente que busquéis la recopilación en formato de CD doble, titulada The best of Smokey Robinson & The Miracles que el sello Motown lanzó en 1995.


Una de las páginas más gloriosas de Motown, el sonido de la Joven América, aunque bien es cierto que ni mucho menos la única.

DR. DOG - Takers & Leavers (2006)


Como si de un fantástico viaje en el tiempo se tratara, Dr Dog nos trasladan a aquel mágico momento de finales de los 60, en el que la psicodelia perdió sus efectos alucinógenos, descubriéndonos un pop de melodías exquisitas y ensoñadoras, dibujadas en base a cálidas guitarras que a veces parecen de chicle y que se diluyen entre sugerentes teclados. Y es que este Takers & leavers contiene toda la elocuencia melódica de aquellos años, consiguiendo ese sonido añejo tan característico que Dr Dog se esfuerzan en recuperar, grabando estas preciosas canciones en una vetusta mesa de 24 pistas.
Lo reconozco, estoy enganchado a este disco. Y para que os hagáis una idea de cómo suena este maravilloso EP de 6 canciones, editado este año por el sello Rough Trade, y que parece deshacerse deliciosamente en nuestros oídos, podéis pensar en un jugoso cóctel donde el sonido del doble blanco de los Beatles y ciertas armonías del Surf’s up de los Beach Boys se entrecruzan con melodías, que unas veces parecen brotar del Hunky Dory de Bowie, otras de los primeros discos de George Harrison, e incluso de aquellos Move, ya de Jeff Lyne que acabarían convirtiéndose a comienzos de los 70 en la ELO.



Dr. Dog son un combo americano, de la zona de Philadelphia, con el que me he topado este año gracias al blog de Planeta Pop, pero que según indican en su página web, llevan desgranando emocionantes canciones con diferentes formaciones desde comienzos del 2000. Canciones que han quedado recogidas en los 3 albumes que anteceden al EP que hoy comentamos y que son los siguientes: Psychedelic Swamp, Toothbrush, y Easy Beat. Albumes de alto interés, que visto lo visto habrá que conseguir a cualquier precio. De ellos quizás el más interesante pueda ser Easybeat, editado en el 2004, ya que fue realizado por la misma formación de nuestro Takers & Leavers: Taxi (Scott McMicken, guitarra y voces), Tables (Toby Leaman , bajo y voces), y Text (Zach Millar, teclados, guitarras y voces), Time (Juston Stens, batería) Thanks (Frank McElroy, voces y guitarras)
Seis canciones que saben a poco y que nos dejan con muchas ganas de escuchar más, mucho más. Canciones vitales y entusiastas, repletas de grandes armonías vocales y estribillos pegajosos, como esa pequeña maravilla llamada I’ve just got to tell you. Canciones enigmáticas y desgarradas de intrincadas guitarras y atmósfera cortante como Die Die Die. Folk rock melódico volteado por cálidos aires de la costa oeste como los de la perezosa California,y luminoso pop-rock atemperado, de exquisitas melodías dominadas por un precioso piano sobre el que rugen descarnadas guitarras, como las que desprenden esas pequeñas gemas sonoras que son Ain’t strange, Goner o Livin a dream, temas donde más se percibe el añejo aroma de los Beatles y de la primerísima ELO de Jeff Lyne.

En definitiva, otro fantástico disco de este año con reminiscencias del pasado que es mejor no perderse.

Publicado el 11/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

THE RIFLES - No love lost (2006)

Publicado el 06/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Pop rock urgente, de rabiosas guitarras envueltas en contagiosas melodías, y rotundos estribillos de fácil y directa asimilación, es lo que nos proponen estos cuatro chicos del norte de Londres, que responden al nombre de The Rifles, en su disco de debut, titulado No Love Lost, publicado en julio de este año por el sello Right Hook . Pop rock con una clara denominación de origen británica, y cierta actitud mod que recupera en estos convulsos días, la frescura y descaro que poseían aquellas gloriosas bandas de finales de los 70 y primeros 80. Y es que al escuchar este disco me vienen inevitablamente a la cabeza aquellos pildorazos anfetamínicos que nos dejaron para la posteridad gente como The Chords, The Cortinas, The Squires, The Undertones y cómo no, los irrepetibles The Jam de Paul Weller.



No Love lost recupera la esencia del mejor pop británico, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. No estamos ante uno de esos hype de la prensa británica. La cosa promete. Aquí hay canciones redondas, e intensidad bien encauzada. Inspiración, y el suficiente talento y autenticidad para reflotar hoy en día, con orgullo, sonidos que ya triunfaron en el pasado. Joel Stoker (cantante), Lucus Crowther (guitarra), Rob Pyne (bajo), y Grant Marsh (batería) lo han conseguido. Al igual que The Kooks y The Capes, me han devuelto este año la esperanza por el pop británico. Escuhar Local Boy o One Night Stand es recibir una poderosa inyección de vitalidad nuevaolera, un impetuoso arrebato de adrenalina pop que merece la pena no perderse. Intensidad que emociona y entusiasma con cada acorde de la fantástica Robin Hood, con ese tierno comienzo acústico que explota en un apoteósico frenesí de guitarras y coros nuevaoleros, capaces de levantar el espíritu del ser más adormecido. Ímpetu y vitalidad que se vuelven incendiarios en esos vigorosos ejercicios de pop guitarrero llenos de uooohhhs, que se acercan al sonido de los Strokes en las fantásticas Peace & Quiet, y She’s got the standards .
Un disco producido por el legendario Ian Broudie, productor de bandas como The Coral y The Zutons, que deja notar su exquisito tacto melódico, ampliando la gama sonora del grupo en las acertadas Repeated Offender (nº 26 en las listas británicas) y She’s the only one, donde The Rifles se acercan más a la psicodelia pop de los 60.
No love lost es un auténtico trallazo para los sentidos, eléctrico, visceral y enérgico, que sin embargo también es capaz de emocionarnos con dos tiernos momentos, donde la voz de Joel Stoker y las guitarras acústicas revolucionan todas nuestras emociones: Spend lifetime y Narrowed Minded Social Club son dos pequeñas maravillas que nos recuerdan a los Jam de English Rose.
Ese grupo es otro de mis grandes descubrimientos de este año que espero os guste. Y recordad que aunque es cierto que no inventan nada, y que utilizan estructuras más que usadas, estos chicos son capaces de activar tus sentidos. Y precisamente de eso se trata, ¿no crees?
Podéis escuchar como suenan en  su página de MySpace, o en Last.fm.

jueves, 26 de enero de 2012

CANNONBALL ADDERLEY - Somethin' else (1958)

Publicado el 02/12/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Adoro este disco, aunque reconozco que mi relación con el jazz es algo caótica y quizás un poco...desestructurada. Me gusta el jazz, o quizás un cierto tipo de jazz, casi siempre cercano al soul, al blues, al funk o a los sonidos latinos. Me gusta el cool jazz, mucho del swing de las big bands y la bossanova, de la que hablamos bastante por aquí. Y me encanta este Somethin' else, sus atmósferas humeantes de descuidada decadencia, sus ritmos contenidos , su rancio sabor a jazz con algún toque de perezoso blues, y esos vibrantes y embriagadores vientos, trompeta y saxo alto, que intercambian protagonismo y reparten vitalidad sonora en perfecta armonía. De verdad, es un auténtico placer dejarse embaucar y atrapar por esas sinuosas e intrincadas figuras sonoras, que dibujan la deliciosa trompeta de Miles Davies y el cálido saxo de Julian Cannonball Adderley, adornadas por las misteriosas y elegantes notas del piano de Hank Jones.

Y es que estamos hablando de uno de los grandes discos que ha dado la música jazz. Cannonball Adderley en el saxo alto, Miles Davies a la trompeta, Hank Jones al piano, Sam Jones al bajo y Art Bukley en la percusión. Un equipo casi perfecto, proveniente de diversas ramas del jazz, hard bop, cool jazz, swing y hard funk que conseguirían una química especial y la sintonía adecuada para crear esta obra maestra, en aquellas mágicas sesiones de 1958, para el sello Blue Note.

Autumn Leaves abre el disco de una manera espectacular. La verdad es que casi no se que deciros de esta maravilla, a parte de que es maravillosa. Me enganchó desde la primera vez que la oí en un recopilatorio de Blue Note y es uno de los temas que tienen la culpa de que me fuera acercando al jazz. Una deliciosa melodía que se apodera de tus sentidos sigilosamente y que de forma perezosa se va desarrollando, elegante, seductora y sublime, en un constante y evocador diálogo entre trompeta, saxo, y piano, que parece no querer llegar hasta su apoteósico climax final. Once minutos. Si, habéis leído bien once ensoñadores minutos, que desembocan majestuosamente en otra pequeña joya: Love for sale, un tema de Cole Porter que eleva el ritmo del disco, con una mezcla de swing y blues con algún toque latino que hace que de repente nos veamos inmersos en una atmósfera noctámbula de cafetín destartalado, repleto de pasiones contenidas a punto de desatarse. Una atmósfera que continúa con el vibrante tema que da título al disco, Somethin' Else, un tema escrito por Miles Davis, donde el saxo de Cannoball Adderley y la trompeta de Miles Davies serpentean voluptuosas en un sinfín de cabriolas sonoras que atrapan irremisiblemente tu atención e impiden que el ritmo decaiga hasta llegar a otro de mis temas favoritos del disco, One for Daddy-O, un tema del hermano de Cannoball Adderley, Nat Adderley, y Sam Jones, que desprende un intenso aroma a blues, con un cadencioso ritmo, un desgarrado saxo y una nostálgica trompeta, ideales para que aquellas pasiones contenidas de las que hablábamos antes, se preparen para desatarse definitivamente con esa otra deliciosa y tierna melodía, que brota del cálido saxo de Adderley en la fantástica Dancing in the Dark. Un final apasionado y apoteósico para la versión original del disco, que sin embargo en su reedición en CD se ve ampliado con la festiva y groovy Bangoon de Hank Jones.
Todo un clásico, que puede ser una buena forma de acercarse al mundo del jazz moderno.

Navegando por la blogosfera

Publicado el 28/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
(Desgraciadamente algunos de estos blogs que transmitían tan buenas vibraciones musicales a finales del 2006 han sido eliminados, o ya no se actualizan. Sirva de pequeño homenaje para todos aquellos que dedican o han dedicado parte de su tiempo a estos quehaceres)
Hoy en día navegar por los innumerables agujeros negros de esta blogosfera es una actividad tan intensa y emocionante, como sumergirte en los innumerables cajones de discos apilados en una tienda de segunda mano, en busca de esa ganga olvidada, o como antaño era bucear por el dial de la FM a la caza y captura de aquel inesperado programa musical, donde una y otra vez no dejaban de embaucarte excitantes melodías.
Así, un día cualquiera, abres el navegador y al desplazarte por tus favoritos te encuentras de repente en My back Pages con Maybe tomorrow una de esas canciones de pop atemporal a cargo de unos primerizos Badfinger, camuflados bajo el apelativo de The Iveys. Una poderosa melodía, de tono nostálgico y emociones contenidas que aún no habías descubierto, y que rápidamente pasa a formar parte de tu discografía ideal.
Pero casi sin tiempo para reponerte, y mientras buscas infomación de Episodio, uno de los grupos en los que participó Ricardo Chirinos de los Pistones, vas y te encuentras con un interesante blog dedicado a recuperar viejas glorias descatalogadas del mejor power pop de finales de los 70 y primeros 80. Power Pop Lovers se denomina tan fantástica aberración, donde me encuentro una pequeña y olvidada joya de inocente pop por la cara, muy difícil de encontrar hoy en día, editada a comienzos de los 80, por unos muchachotes del otro lado del Atlántico que se hacían llamar The Sponsors y que Gonzalo Garrido en su Dominó se cansó de poner en aquellos días, y que yo conseguí no hace mucho gracias a ese gran conocedor del mejor power pop y otras cosas, que es Globo y su tienda virtual Globojet.
Pero no quedan ahí las agradables sorpresas, investigando los enlaces de un extinto blog denominado Discos Ocultos, voy y doy con The HZ , un espectacular cajón de interesantes rarezas musicales, donde me encuentro con una excelente colección de Sunshine pop de mediados de los 60 denominada Spinning Yellow Sunshine.
Además, por casualidad, gracias a los enlaces de un vistante de Sensaciones Sonoras, javibrasil, me topo con otro interesante blog de soul, Soul Cargo , dirigido por uno de los mejores agitadores de la noche soul madrileña, antaño en Siroco y hoy en Katmandú, un espacio donde podrás descubrir auténticas joyas ocultas del mejor soul y funk de los 60 y 70.
Y para acabar, mi último gran descubrimiento, Música para alimentar el alma, un blog repleto de sugerentes y sensuales sonidos que nos va a descubrir grandes cosas del nu-jazz, nu-soul y acid jazz actual, y donde he caído completamente prendado ante el poderío de una intérprete aterciopelada llamada Grenique (en la foto) y su disco de 1999, Black butterfly. Y con esta elegante y sensual maravilla despedimos este pequeño recorrido por la blogosfera. Ya me contaréis que os parecen.
 

miércoles, 25 de enero de 2012

Aquellas viejas cintas de cassette, o música para un guateque

Publicado el 24/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Quién no ha intentado alguna vez deslumbrar a su chica o chico con la música que más le gusta? ¿Quién no ha intentado aprovecharse en alguna ocasión de esa atmósfera tan especial que generan unos acordes irresistibles para lanzarse al ruedo de la seducción? Creo que estaréis de acuerdo conmigo en que la emoción, la excitación y la pasión son algunas de las sensaciones que sin duda se pueden disparar con la música. Pues bien, aquí os dejo en formato C-60, una pequeña recopilación de beat y soul que alguna vez intentó romper el hielo y despertar esas sensaciones. Espero que os guste.

Y ahora gracias a Spotify podéis escucharla con algunas variaciones en esta lista titulada Sensaciones sonoras - Aquellas viejas cassettes



INTRO CARA A

Que tal!, ¿todo bien?. Relájate. Ponte los zapatos más viejos que tengas y los más cómodos porque te aseguro que no vas a dejar de bailar. Ante ti, 26 canciones muy mal intencionadas que desbordan emociones por todos los lados. Alguien lo llamó pop por la cara, pero esto es dinamita pura, ese conjunto de canciones que apuntan directamente al corazón y que sin saber porqué te van atrapando llevándote poco a poco a un lugar desconocido pero lleno de color y excitación donde por fin todo está permitido.
En fin, algo realmente pasional y visceral, algo auténtico, lleno de emoción y sentimiento sólo apto para gente con sangre en las venas y altas dosis de pasión.

1.I Just want to touch you (Utopía): coros beatle para una preciosa canción que no necesita más comentarios (¿demasiado explícita?). La piel de gallina y los pies empiezan a moverse
2.Let me into your life (The Beat, los de Paul Collins)): Perfecta para subir la adrenalina y mantener el tipo. Excitante, trepidante..... ufff!!! Qué bonita.
3.Can't you see that she's mine (Dave Clark Five): Toda una declaraci¢n de principios. Una canción muy chula en el sentido más chulo de la palabra. Lógicamente puedes estar bastante equivocado. ¿A que ya empiezas a sudar?
4.Sorry she's mine (Small Faces): Todo un clásico, un himno mod, mucho ­­­ ei ei ei!! para seguir bailando. Canción de cabecera que desprende fuerza y pasión. Imprescindible!!!.
5.Do you love me (The Sonics): Otro clásico devorado por una panda de salvajes que no pueden aguantar más. Necesaria si tu chica no se entera. No apta para cursis ni gente con prejuicios.
6.I love you, yes I do (The Merseybeats): Ahora siéntate y escucha que esta si que mola, es muy auténtica. Parece una balada pero luego se desmadra. ¿Quizás demasiado te quiero en 3 minutos?
7.What you gonna' do (The Roulettes): La consecuencia lógica tras tanto te quiero. Una canción con mucho swinn y fondo. ¿Qué coño vas a hacer la próxima vez?. Continuamos bailando...
8.What more can I do (The Zombies): Más de lo mismo, parece tranquila pero desprende mucha fuerza; atenta a ese órgano Hammond. Pop con mayúsculas del grupo más exquisito de los 60.
9.Lo conseguiste (Los Mockers): visceral, chulesca, auténtica, son de Uruguay pero parecen los Rolling. ¡Joder! por fin la besaste! parecen decir a un colega despistado.
10.I took my baby home (The Kinks): Mi banda favorita de todos los tiempos, UOUO UOUOU OUOU OUO UO..... Un ejemplo de que las canciones simples pueden ser maravillosas. ¡No pares de bailar!
11.Basta ya! (Los Flechazos): Maravillosa versión de un auténtico incunable de los Remains con una letra curiosa. El comienzo es divertido, oportunidades perdidas y mucho bla,bla,bla, pero mantiene el "feeling" y los pies no dejan de bailar. Claro, si ya te lo dijo tu madre... !!!
12.Please PLease Please (The Who): Otro himno. Los Who versioneando a James Brown. Siéntate, cierra los ojos y escucha. BUfff!!! Que pasada!!!
13.Friday in my mind (Easybeats): Una gozada total para rematar la cara A. Imprescindible en todo guateque que se precie.
Punto y aparte.LLega la hora del soul y los "grupos de chicas". Al loro que esto no se ha acabado...

INTRO CARA B

¿Todo bien?, ­­­UAAAAAAUUUUUU!!! respira hondo,y tómate un respiro porque ahora viene la parte soul. Chicas malas, chicos malos, cuernos, pasiones desatadas, tonterías ñoñas, malos rollos, buenos rollos, que sí, que no, te quiero , te odio, y en definitiva todo aquello que nos acerca a los animales y nos diferencia de los vegetales (­­ toma ya !!, ni el profeta del soul lo hubiera descrito mejor).
 
1.I guess I'll always love you (The Isley Brothers): Toda una declaración de amor. Voces, coros pasión, intensidad y baile. La manera perfecta de comenzar una velada.
2.That's Enough (Roscoe Robinson): Un clásico del northern soul de mediados de los 60's. Todo un ataque de ansiedad. El chico tiene bastante pero nosotros no. NO desfallezcas.
3.Love and desire (Patrice Holloway): Love & desire, de eso se trata ¿no? Aquí hay mucho de eso. Una voz poderosa que desprende entusiasmo y nos invita a no parar de bailar..
4.You just cheat and lie (Z. Z. Hill): El soul que más me gusta, un vocalista increíble cantando una historia de chicas malas. Auténtica como la vida misma. ¡¡Increible!!
5.Love is gonna get you (Peggy Woods): Más soul de primera mano. Ambiente tórrido para mantener el tipo. Estamos llegando al clímax. Aguanta que esto no ha acabado aún.
6.(Come 'Round Here) I'm the One you need (The Miracles): ¡¡Tremenda!!. No se puede definir de otra forma. Desprende altas dosis de pasión y sensualidad por todos los lados. El ambiente tórrido se ha transformado en tropical. Ya no aguantas más. El deseo lo supera todo, el lado animal ha vencido. Tras 20 minutos de baile y miradas intensas llegó el momento de bajar el ritmo y....
7.Since I Found you (Maxine Brown): Bajamos el ritmo, nos acercamos a ella y suavemente nos desplazamos por la pista al ritmo de esta preciosa canción. Miradas intensas y suave coqueteo. LLegó el momento de las distancias cortas.
8.Mama didn't lie (Jan Bradley): Sigues muy cerca de ella, tonterías al oído, una palmada y chas!!! media vuelta. ¡Maravillosa!. ¿Problemas? Ella piensa que mamá no mentía, y que ellos sólo quieren pasar el rato. Sin comentarios....
9.Tonight I met an angel (Chiffons): Ritmo medio, más grupos de chicas y una canción realmente bonita. Encantadora pero de eso se trata rompiendo barreras, ¿no?.
10.Da doo ron ron (The Crystals): Se acerca el momento y subimos el ritmo. Un pie adelante, otro atrás, una palmada y media vuelta. Esto ya sabes hacerlo. A bailar!!!!
11.Not too young to get married (Bob B. Soxx & The Blue Jeans): La emoción se ha desatado, y la sangre hierve al bailar esta otra píldora de soul primerizo con mayúsculas. Imprescindible para subir el ánimo al final de una fiesta.
12.Be my baby ( The Ronettes): Apaga la luz y cierra los ojos, es Ronni son las Ronettes y es una de las canciones más bonitas de toda la historia de la música POP. La chica de la voz temblorosa uuuuuuh!. Vuelve el vello de punta, los ojos brillan, el corazón se dispara. La agarras fuertemente por la cintura y ....
13.Baby I love you (The Ronettes): Sin comentarios. Se acabó. ¡Todos al agua!

Posdata: la cinta se grabó en aquel lejano Junio de 1994

THE ANIMALS – Animalism (1966)

Publicado el 21/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Grata sopresa y de las grandes, la que me he llevado semanas atrás al descubrir este explosivo disco de The Animals, titulado Animalism, que se editó en Noviembre de 1966 para el sello Decca, justo en el momento en que se producía la separación definitiva de la banda de ese indomable animal del R&B blanco, que fue y es Eric Burdon. The Animals fueron una de aquellas grandes bandas británicas de la primera mitad de los 60 que profesaron con entusiasmo y buen hacer su admiración por el blues y R&B negro, que les llegaba del otro lado del Atlántico.

Capitaneados por una de las voces más intensas y salvajes que han dado las islas, el incombustible Eric Burdon, junto a uno de los teclistas más talentosos y personales de aquellas tierras, el genial Alan Price, The Animals conseguieron ser uno de las bandas más exitosas de la época, e incluso discutir la primacia de los Beatles en las listas americanas e inglesas gracias a temas como su paticular versión de House of the Rising Sun, ese pegadizo "We've Gotta Get Out of This Place o la intensa Don’t let me be Misunderstood, todas ellas grabadas para EMI en su período estelar entre 1963 y 1965.



Vaya, ¿he dicho período estelar? Sí, eso es lo que cuentan las enciclopedia y biografías que te encuentras por ahí, basándose entre otras cosas en que a partir de ese momento la formación original de la banda empieza a resquebrajarse, sufriendo pérdidas tan importantes para el sonido del grupo como la baja del teclista Alan Price, por desavanencias con Eric Burdon y su miedo a volar, además de la del batería John Steel, que abandonaría el grupo meses más tarde. Razones, además del bajón de ventas, por las que creo que este último período de la banda, al que pertenece este fantástico Animalism, ha quedado casi relegada al olvido.

Pero la verdad es que tras escuchar una y otra vez el disco, uno se da cuenta de que estos Animals sin Alan Price no desmerecen en absoluto a los de la formación original. Desprenden pasión, entusiasmo y energía, con un sonido tremendo y arrebatador. El hammond de Dave Rowberry, sustituto de Price, suena bullicioso, chispeante y desgarrado, acercando más el sonido de los Animals al de bandas como los Small Faces o Artwoods, y Eric Burdon berrea y se desmelena con más energía si cabe, mientras la guitarra de Valentine y el bajo de Chass Chandler cabalgan con poderío sobre cada una de las notas de los espléndidos temas aquí incluidos. Todos versiones de temas de soul y el R&B negro, junto a un par de temas con la firma de un, aún casi desconocido Frank Zappa, que además produce y arregla en Los Angeles para The Animals. Un disco muy intenso donde encontramos arrebatos de soul frenético como la versión del Shake de Cooke, o el Hit the road Jack de Ray Charles. Un disco con momentos de excitación ascendente y primaria como la del espléndido Hey Gyp, con esas palmas y hammond desmadrado, o momentos de pop soul que desprenden el festivo aroma del swinging london como ese pegajoso y vibrante Outcast y cómo no, por supuesto momentos de R&B y blues que parecen brotar directamente desde las entrañas de sus intérpretes, como esas desgarradas versiones del Rock Me baby de BB King y Lucille de Little Richard, además de temas más personales como ese All night long que abre el disco de un modo arrollador, R&B salvaje con toques orientales a cargo de una guitarra, que al parecer tocaba un tal Frank Zappa, o ese otro tema de R&B fronterizo con el pop, que es The Other side of this life, con su trepidante y embriagador piano.
Todo un descubrimiento que se ha colocado estos días en lo alto de mi “hit parade” de los 60 y cuya excelente portada ya invita a degustar.

Notas:las fotos están cogidas de la página del grupo de All music guide

domingo, 22 de enero de 2012

LOUNGE DELUXE Vol.1 compilado por Monte La Rue (1999)

Publicado el 17/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Lounge, chill out,y down tempo son algunas de las denominaciones de origen utilizadas en la música electrónica, con las que más nos gusta interactuar por aquí en Sensaciones sonoras. Sonidos nebulosos de estructuras repetitivas y minimalistas, muy bajos de revoluciones, que sugieren vaporosas escenas cargadas de una intensa sensualidad, exotismo, o misterio. Elegantes ritmos sintéticos tamizados en ocasiones por una voluptuosa calidez analógica, que refuerza el lado mundano de estos acordes, ideales para el escapismo. Música para el descanso, la pereza, el deleite y el goce.
Y eso es lo que encontrareis en este recopilatorio titulado Lounge Deluxe vol 1, ensamblado por el DJ y productor belga, residente en Ámsterdam, Monte La Rue ,que fue editado en 1999 por el sello Cinq Etoiles y que me tiene completamente embriagado en las últimas semanas.

Es curioso, pero si nos fiamos de la definición que la Wikipedia hispana da sobre la música Lounge, variación del House que se diferencia del chillout principalmente en que el lounge es sobre todo bailable y está compuesto con sucesiones armónicas de jazz, casi me atrevería a decir que este no es un disco de Lounge, a pesar de su título, sino más bien de Chill Out o down tempo, ya que con total seguridad Lounge deluxe no es un disco para la pista de baile. Es un disco intimista y algo espiritual, ideal para abstraerte de la cotidianeidad más rutinaria, y entregarte a la irrealidad más placentera en una sofisticada cuarta dimensión.



Monte La Rue se presenta con este disco como un DJ de exquisito tacto y refinado gusto musical, en el que tendremos que profundizar un poco más, ya que tras el éxito de este disco y según se indica en su página web, se convirtió en un reputado dj, que ha lanzado hasta nuestros días un buen puñado de interesantes recopilatorios, que pululan alrededor del lounge, el chill out y el nu-jazz.


El disco se abre con un edulcorado pasaje instrumental a cargo de Monte La Rue, que sirve de introducción a uno de mis temas favoritos del disco, The Elis Affair, a cargo de Thievery Corporation. Un tema vocal, sinuoso, con cierta tensión, de atmósferas misteriosas muy cinematográficas, que se mantienen a lo largo de los siguientes temas protagonizados por Normal Feller (Retrospective) y United Future Organization (His name is..). Una atmósfera que empieza a cargarse de sensualidad con Morocan de The Outernationalists, y a rodearse de exotismo detectivesco con The Sensual Woman de los londinenses The Herbaliser o con Slaapwagen de Waldeck. Un disco que sube algo de revoluciones, ya casi al final con el contagioso ritmo de J. Boogies Dubtronic Science y su Ocean Lullaby y con ese tema de funk-soul atemperado, de Chris Stranding, titulado The Beautiful Woman of Scan Virtue. Hacía tiempo que no nos acercábamos a estos sonidos, pero el disco de hoy es una espléndida manera de retomar la senda de eso que llamamos electrónica relajada.


Nota: las fotos están tomadas de la wen de Monte La Rue

TRAVIS HOPPER – All the lights in the city tonight (2006)

Publicado el 14/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Os apetece una maravillosa sesión de ese pop rock melódico y elegante, de guitarras cristalinas con algunos ramalazos folkies, de viñetas algo nostálgicas y otoñales y cierta inclinación perdedora? Pues si es así, aquí tenéis esta pequeña joya que responde al nombre de All the Lights in the City Tonight, a cargo de este intérprete y compositor norteamericano llamado Travis Hopper, publicado este año 2006.
Pues bien amigos, la verdad es que llevo ya unos días tan enganchado a la inmediatez de este disco, a su naturalidad melódica y sus grandes canciones, que tenía que hablaros de él. Estamos ante diez “bonitas” y pegadizas canciones que exhalan autenticidad, frescura y emoción. Un disco de esos que se disfrutan mejor con el ánimo calmado y la expresión cansina, detrás de unos cristales saturados de vaho donde irrumpe con cierta pereza esa nostálgica llovizna. Pop rock cercano y cálido, de gran intensidad vital, que no levantará barricadas revolucionarias pero si removerá sentimientos. No pierdas a tu chica comienza una guerra. De eso podría tratarse, aunque quizás, la mejor descripción del disco es la que Travis Hopper utiliza en su página web para hablar sobre su admiración por el sonido Motown: canciones que tratan sobre el día a día, y que aunque suenan engañosamente simples están llenas de detalles. Sí, eso es, así es este disco.

All the Lights in the City Tonight, es el disco de debut de Travis Hopper, un tejano afincado en Dallas, con pinta de buen tipo, que tras romper con casi todo lo que tenía, su chica y su anterior grupo llamado The Americanos, decidió soltar todo ese lastre emocional en forma de estas pequeñas viñetas sonoras, que el productor local Salim Nourallah ayudó a pulir en el estudio a finales de 2004 y comienzos del 2005, y que acabaron conformando este excelente disco.

Un disco que suena un poco a new wave americana vía Plimsouls o Paul Collins (Should’ve been in love, Tietze park, Saturday Night Christmas Lights, Can’t tell you way), al folk rock eléctrico que últimamente nos regala Paul Westerberg o el que nos regaló en su día ese desconocido que estamos empeñados en reivindicar y que fue PF. Sloan (I can’t take being without you, Never get through –con una preciosa armónica- Where the streets remain), o a ese folk-pop-country al estilo de los imprescindibles Wilco (Wildfire, I’d like to have you here).
Sin duda una de los grandes discos de lo que va de año, un disco sin desperdicio, que debería estar en más de una de esas listas que empiezan a confeccionarse por estas fechas.

jueves, 19 de enero de 2012

CARLOS PENHA - Bom Balanço em Bossa Nova (1973)


Sensual y cálida, elegante y embaucadora, la bossa nova desprende una exquisita fragancia sonora, de adictivos efectos secundarios, que despierta con intensidad nuestro lado más amable y vital. Música de delicados arreglos, voces susurrantes e irresistibles melodías de raíces cariocas, surgida y desarrollada principalmente en la primera mitad de los años 60, de la que hoy presentamos este excelente disco de Carlos Penha  titulado Bom Balanço em Bossa Nova. 

Una auténtica raeza de la bossa, de profundo aroma sesentero, a pesar de haber sido publicado por el sello Beverly en 1973.

Una oculta gema que es un auténtico regalo para los sentidos. Con un sonido exquisito, saltarín y vivaracho en muchos de los temas y delicado y tierno en ocasiones.  Vital, bailable, pegadizo y adictivo. Un disco de esos que se disfrutan casi sin querer. Doce canciones al más puro y reconocible estilo de la bossa nova, algo subido de ritmo, más vivo, pero con claras influencias de maestros como Jobim, Bonfá, Marcos Valle, y Walter Wanderley, compuestas alrededor de estupendas melodías que brotan de una guitarra acústica acompañada en la mayoría de las ocasiones de un irresistible y bullicioso órgano hammond, que en muchos momentos se erige en el protagonista indiscutible de las melodías.
Sobre Carlos Penha poco os puedo contar, a parte de que tiene una melodiosa voz, ideal para interpretar bossa y mucho estilo a la hora de elegir e interpretar las canciones . No he encontrado información suya en Internet, al margen de la citada por Zecalouro en su espléndido blog Loronix, donde descubrí este fantástico disco, al parecer el único que publicó nuestro misterioso Carlos Penha, del que no tenemos ningún documento gráfico, ya que ni siquiera aparece en la portada de su disco. Un auténtico disco de culto entre los amantes de la bossa, muy difícil de conseguir.



De los temas del disco es difícil destacar alguno, pero puestos a ello destacaría las excelentes Terra Santa (Alberto Araújo / Marcos Versiani) con su irresistible y trotona melodía bossa, con ese ligero trasfondo nostálgico en la voz de Carlos Penha; o Quem Foi (Tradicional), bossa con ritmo samba en la que nuestro protagonista nos recuerda al Marcos Valle de Samba 68. Y cómo no, esos tres deliciosos temas que abren el disco, Bombalanço (Ed Severo) vivaz bosanova con un ligero toque easy listening cercano al estilo de Chris Montez o Walter Wandeley, y las más clásicas pero igualmente dinámicas Cobrança (Pery Pereira) y Yemanjá (Tercio Guimarães / Celina Ferreira). Y para acabar este repaso, no nos podíamos olvidar del momento más tierno del disco, la delicada Prelúdio Em Amor Maior (Antônio Carlos / Badeco) que cierra el disco de una forma excepcional, con la única presencia de la voz de Carlos Penha acompañada por su guitarra.
Un disco encantador  a cargo de Carlos Penha, que bien podría ser el eslabón perdido entre Luiz Bonfá y el actual Celso Fonseca.

Publicado el 10/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

HECTOR RIVERA – At the party (1966)


At the party with Hector Rivera es mi disco favorito de eso que a mediados de los 60 se llamó Latin Soul, y uno de los mejores exponentes de lo que pretendió ser ese cálido híbrido musical, especie de cóctel explosivo entre el soul, el mambo, el cha cha chá, la salsa y el jazz latino. Fusión que cuando conseguía acertar con la mezcla adecuada resultaba tremendamente exuberante e irresistible.

Algo que  Hector Rivera consiguió con creces en este fantástico At the party, un perfecto combinado de latin soul  aderezado con percusiones latinas, congas, bongos, vientos abrasivos, y ritmos sinuosos que te harán palpitar con excitación.

Además,  sobre esos ritmos de irrefutable sabor latino que perfilan la exuberante orquesta de Hector Rivera, aparece una poderosa interpretación vocal de indudable ascendente soul a cargo de un excelente  y temperamental vocalista llamado David Coleman, a quien Ben E King, su colega del Spanish Harlem apodaba Little Boo Boo.

Hector Rivera en aquellos años era un reputado teclista, arreglista y compositor que había labrado su carrera musical al lado de nombres tan importantes de la música latina de origen cubano como Ray Barreto, Joe Cuba y Tito Puente, maestros del jazz latino y el boogaloo, aunque quizás este At the party estaba más influenciado por las sapiencias sonoras cercanas al boogaloo que Hector Rivera había desarrollado trabajando con la orquesta de Joe Cuba, meses antes de la edición de este disco. Un disco que parece la banda sonora ideal de una bulliciosa fiesta donde se suceden con sapiencia los momentos de frenesí y entusiamo bailón, junto a episodios más tiernos e intimistas de arrebatadora emoción.



At the party el tema que da título al disco y que lo abre, es un impetuoso ejercicio de diversión sonora que se convirtió en todo un clásico, y en su mayor éxito, llegando hasta el puesto número 26 en las listas de R&B americanas y permaneciendo 8 semanas en el top 100. Vientos, palmas, y bullicio fiestero para una irresistible invitación al baile, que combina un constante ritmo saborosón con vivaces y souleros vientos, que se mantienen y multiplican en ese bacilón Shing-A-Ling Baby, más poderoso soul a caballo de ritmos latinos con una vibrante interpretación vocal a cargo de David Coleman. Pero aunque estos temas son buenos, muy buenos, el mejor soul latino del disco llegará con Got to Make up your mind, Drown my heart y la versión del clásico My Foolish heart, maravillosos medios tiempos donde el soul lo ponen la poderosa y emocionante voz de David Coleman y lo latino el maravilloso acompañamiento de la orquesta de Héctor Rivera con esos preciosos vientos y esa percusión tan acertada. Luego en el disco encontramos más temas festivos, donde incluso hayamos ciertos aspectos jamaicanos, como en ese irresistible instrumental titulado Calypso, o temas de pegajoso boogaloo como ese otro fantástico Do it to me.

Y como regalo final, en la reedición del sello Beat Goes Public, que es la que tengo, encontramos el otro gran clásico de emocionante Latin soul de Hector Rivera, el espléndido Iwant a chance for a romance que te pondrá la piel de gallina, esta vez con la insuperable interpretación vocal de soul man Ray Pollard. Sin duda una de las mejores manera que tenéis de acercaros al Latin Soul es a través de este fantástico disco.

Publicado el 07/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

TODD RUNDGREN – Runt (1970)

Publicado el 03/11/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Runt es uno de esos imprescindibles discos ocultos de comienzos de los 70, que define con precisión y rotundidad parte del sonido que poblaría los vinilos de muchas de las bandas de guitarras, que surgieron tras la explosión de la new wave, un sonido de pop y rock certero e imperecedero, que compagina con maestría desbocados pasajes guitarreros, de raíces blueseras, acompañados de cuidadas armonías vocales, con exquisitos momentos, recubiertos de una sorprendente elegancia pop, adulterada con jugosos ingredientes provenientes del soul y el jazz. De verdad, un disco memorable, que podría haber surgido perfectamente de una coctelera mágica, donde hubieras introducido, las melodías de los Beatles de finales de los 60, los guitarrazos de los Who, la psicodelia campestre de Traffic, las armonías vocales de los Beach Boys, y el soul lastimoso de Percy Sledge. Una pócima mágica elaborada por un destacado alquimista musical, que responde al nombre de Todd Rundgren.

Todd Rundgren, compositor americano, multiinstrumentista, e inquieto ingeniero de sonido y productor, tras la disolución en 1969 de Nazz, la que fuera su primera banda de cierto renombre, comenzó su prolija y variada carrera en solitario, con este fantástico disco, titulado Runt, publicado en 1970 por el sello Bearsville, con el que pude hacerme a finales del año pasado, y que ha acabado convirtiéndose en uno de los discos de cabecera de mi particular redescubrimiento de los maltratados años 70.



Mi primer contacto con Todd Rundgren fue con su grupo Utopía, a través de esa maravillosa recreación del sonido beatle que hacían en aquel disco del 80 llamado Deface the music, disco que me llevó a interesarme por su obra. Leí muchas cosas sobre su genialidad y capacidad de absorber y expandir diversas influencias musicales en su obra, sobre su excelente control del estudio de grabación y sus excelencias como productor (Badfinger, XTC, The Band, New York Dolls, Psychedelic Furs, Hall & Oates...), sobre su perfil de músico inclasificable y experimental, siempre a la búsqueda de nuevas experiencias sonoras, pero he de reconocer que nada de lo que oí llegó a cautivarme tanto como aquel Deface the music, hasta que me topé con sus tres primeros discos en solitario publicados entre 1970 y 1973, Runt, Runt-The Ballad of the Todd Rundgren y Something/Anything, tres auténticas maravillas, donde Todd Rundgren demuestra su tremenda capacidad melódica y compositiva, curiosamente y a pesar de su origen americano, más cercana al pop/rock británico de la época, que al americano.

Broke Down and Busted, un poderoso ejercicio de rock enérgico, lleno de guitarrazos que se sobreponen a un chirriante hammond abre de un modo vigoroso y efectivo el disco que nos ocupa. Runt, se presenta así ante nosotros, rudo y airado, aunque inmediatamente nos mostrará su amplia gama de tonalidades sonoras. Believe me es una tierna balada de piano bar y cuidados arreglos, repleta de bellas armonías vocales, que desemboca en uno de los momentos más luminosos del disco, We gotta get you a woman (en el vídeo), con su pegajoso estribillo enfundado en ese vibrante caparazón de pop soul. Un caparazón que se acerca aún más al soul en otro de los momentos más tranquilos y descarnados del disco, la tierna balada Once Burned.

Pop vibrante de ascendentes souleros, emotivos medios tiempos y rock musculoso de matices grasientos discurren en perfecta armonía por los surcos de este disco, al igual que en esa pequeña suite, compuesta por tres temas en uno, que es Baby Let's Swing/The Last Thing You Said/Don't Tie My Hands, quizás mis 5 minutos favoritos del disco, junto con esa especie de jam sesion experimental final, titulada Birthday Carol , que pulula de manera inusitada entre el desparrame bluesero y la delicadeza pop, incluso con matices orquestales.
Otro de esos discos que uno no debe dejar pasar y que se podía encontrar y disfrutar en los blogs de Concupiescence, Discos Ocultos y That's the way it is, tristemente eliminados de la blogosfera, supongo que por compartir música. Este artículo va por ellos.

APOLLO NOVE - Res Inexplicata Volans (2006)

Publicado el 31/10/2006 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Misterioso exotismo sideral, es lo que desprenden las ensoñadoras melodías de este caleidoscópico experimento sonoro en formato de CD de audio, que responde al nombre de Res Inexplicata Volans lanzado a comienzos de este año por el sello Crammed, y surgido de la poderosa imaginación de uno de los personajes más inquietos de la nueva escena brasileña, el productor y creador Francisco Carvalho, alma matter de Apollo Nove. 

Res Inexplicata Volans es un disco realmente inclasificable, donde lo acústico y electrónico conforman una atractiva textura musical de insinuadas melodías, de corte sumamente elegante, que parecen perderse y reencontarse en el abismo interestelar del easy listening orquestal y vocal ,más retro y exótico de mediados de los 60. Un exquisito cóctel de pop, jazz, bossanova, electropop y soul con toques cósmicos, psicodélicos, y hawaianos que hará las delicias de los más intrépidos aventureros musicales, con un fino paladar sonoro.

Pero la verdad es que este Res Inexplicata Volans, que traducido de latín sería algo así como Objeto Volador No Identificado (OVNI), deslumbra tanto por sus sofisticadas pero al mismo tiempo sencillas atmósfeas surreales, como por su elegancia vocal. Y es que para este disco, Francisco Carvalho y su grupo han sabido rodearse de algunas de las voces más sugerentes de la actual escena brasileña, algunas que conocíamos ya por aquí, como Cibelle, y otras que no conocíamos como Seu Jorge, Tita Lima, Holly, Fred 04 y Céu., además de contar con personajes míticos de la escena tropicalista brasileña como la cantante de Os Mutantes, Rita Lee que firma el misterioso texto del tema que da título al disco Inexplicata.



Un disco donde resplandecen con luz propia pequeñas maravillas como esa Traz Um Alivio (en el vídeo), bossanova cósmica, con una delicada guitarra y una susurrante voz que parecen surgir desde el abismo de un profundo e intrigante agujero negro. O la ya mencionada Inexplicata, un glorioso retazo de exótico easy listening vocal protagonizado por un órgano de lo más sideral que parece transportarnos sin remisión a las cristalinas aguas de un inmenso mar lunar, al igual que la desconcertante War . O esa otra perezosa y sentida epopeya acústica de trasfondo soul, con una desgarrada interpretación vocal, que es Ensaboar Voce (Soap You). O ese otro momento algo más bailable que es Children of the sun , de ligeras intenciones psicodélicas donde sorprende ese fastuoso sitar eléctrico, y cómo no, ese curioso arrebato de swing con aromas de bossa y un espléndido saxo, que es I’m rocker (al parecer una versión de un tema de AC/CD ¡!!).
En definitiva y resumiendo, creo que este Res Inexplicata Volans, que descubrí hace ya unos meses, en ese interesante blog que es Planeta Pop, hará las delicias de los oídos más inquietos, que buscan devorar elegantes sonidos nuevos, pero también gustará a aquellos que buscan el placer de perderse por intrincadas sonoridades con cierto sabor retro y aroma a serie B.