lunes, 7 de abril de 2014

BOBBY WOMACK – The bravest man in the universe (2012) / Un hermoso boceto de soul del siglo XXI

Salió en 2012, y significó un inesperado y sorprendente reencuentro con una de nuestras grandes debilidades del soul, nuestro admirado Bobby Womack. Él, que ya nos había ganado para siempre con aquellos maravillosos discos de soul desgarrado y emotivo, que publicó entre finales de los 60 y mediados de los 70, discos del calibre de My prescription, Understanding, Communication o Lookin' for a love again, de repente y tras un parón de 12 años, se sacó de la manga este desgarrador disco de soul intimista y  ambientes futuristas, que no dudó en titular The bravest man in the universe.

Un sincero arrebato de orgullo, de un tipo que no parece rendirse jamás, que no deja de luchar contra los reveses de una vida intensa y llevada al límite, y que maneja como pocos los parámetros del soul más quebradizo y auténtico. Y sin duda, eso es lo que uno acaba percibiendo tras escuchar esta emocionante colección de canciones: el soul en estado puro, la intensidad y la emoción descarnada de una voz primorosa que ruge y acaricia cada acorde. Porque sí, porque a pesar de ese envolvente manto futurista, de esos sugerentes beats, o de esos chispeantes teclados, que aportan una insólita modernidad a este disco, lo que queda, lo que prevalece por encima de todo, es la supremacía de la poderosa voz de Womack, su enorme capacidad para generar emoción con cada giro vocal, con cada acorde o silencio que arremete, su talento como compositor y su arrollador carisma para abordar unos temas que coquetean con conceptos como el downtempo, y el pop electrónico, aparentemente tan distantes de ese soul primario y elegante que él desarrolló años atrás.

jueves, 3 de abril de 2014

WILLIE B. PLANAS – Landscapes & Still-Life (2013) / Un auténtico soplo de rock añejo

Quizás sea esa ascendente intensidad que rodea sus melodías, su emoción contenida, o el añejo aroma a rock rancio y auténtico que desprende esta estupenda colección de canciones. No lo sé, pero lo que si os puedo asegurar es que una vez que lo pruebas, que desgranas con esmero cada una de las notas que componen estos intensos medios tiempos, ya no lo abandonas. Te sumerges una y otra vez en sus otoñales atmósferas, dejándote llevar por el devenir de esas guitarras de aires sureños, por el chispeante susurro de su cálido hammond, o por el blues desgarrado de su armónica. Eso si, no esperes un disco instantáneo, ni de pegajosos estribillos. Porque no, no se trata de eso, sino más bien de envolventes melodías que van conformando un universo muy particular y nostálgico, de paisajes algo decadentes , donde confluyen carreteras hacia ninguna parte, abstractas galerías de arte, playas desiertas, oscuros eclipses de luna, lejanas colinas, truenos ensoñadores, banderas que no volverán a ondear y estaciones que inevitablemente llegan a su fin, sin darnos tregua para recuperar aquello que tanto deseamos. Paisajes y naturaleza muerta, saturados de rock emotivo y descarnado salpicado por la intensidad del blues y del soul.