viernes, 30 de marzo de 2012

GLUTAMATO YE-YÉ - Melodías popperas del Madrid de los 80 - 7ª parte

 Publicado el  14/11/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Quisieron ser aberrantes y lo fueron. Irreverentes como pocos, consiguieron hacerse un digno hueco en el batiburrillo musical de aquello que acabaron llamando la Movida madrileña gracias a un buen puñado de delirantes canciones, que reflejan como pocas el desparpajo y la frescura de aquellos días. Un desparpajo que plasmaban con una malsana intensidad en sus alocados y divertidos conciertos de aquellos años, que un servidor disfrutó como pocos. Si, porque aunque no fueron ni los más famosos, ni los más respetados por la prensa, ni los que más vendieron, quizás si fueron de los más divertidos, sarcásticos y aberrantes encima de un escenario.
Glutamato Ye-Yé me engancharon rotundamente en la primavera del 82 con aquel alborotado pildorazo de pop yeye acelerado, deudor de los Ramones, que era  Corazón Loco . Un auténtico torbellino de pop por la cara, repleto de energía y frescura, con una divertida letra y un estribillo irresistible que aún hoy es capaz de remover mis cimientos. Un tema que formaba parte de un espléndido EP, publicado por Dos Rombos, que es su obra maestra y de lo mejor que se hizo por aquí en aquellas fechas, donde además se incluían dos joyas más, la saltarina y aberrante Holocausto Caníbal, poseedora de una absorbente melodía y una desmadrada y pegadiza guitarra, además de la sinuosa Un hombre en mi nevera. Narcosis completaba el disco, aunque estaba lejos de la efectividad de los temas mencionados.



Un comienzo prometedor para la banda que Iñaki Fernández y los hermanos Recio, Ramón y Patacho, , formaron a comienzos de los 80, y que lamentablemente no se consolidaría en trabajos posteriores. Capaces de lo mejor y de lo peor, la banda del bigote más excéntrico del pop español, fue alternando buenas y grandes canciones, con algunas bromas pesadas que bien podrían haberse ahorrado. Al margen de su excelente EP inicial, no consiguieron ningún disco redondo, de esos de degustación obligada, pero a lo largo de su carrera han aglutinado, como decíamos al principio, un buen puñado de temas memorables que si podrían confirmar un excelente grandes éxitos.

Así en Zoraida, que fue su siguiente trabajo, un mini-lp bastante inferior y algo disperso, publicado también en 1982 por el sello Dos Rombos, encontramos un par de vibrantes y excelentes temas, Algo suena tic-tac y El microfilm, que tiene un bajo irresistible y donde nos encontramos hasta un sorprendente saxo. Otro de sus grandes temas, la enigmática y algo incomprensible, La balada de Karen Quinlan , la encontraríamos en la cara b de su siguiente single, publicado en el 83 para el sello Goldstein, un single para el que eligieron como cara A aquella irritante Comamos cereales. Luego un parón hasta el 84, donde ya con Ariola publican un nuevo mini-lp, con el que alcanzaron su mayor éxito, gracias a la nuevamente aberrante Todos los negritos tienen hambre y frío , que sin embargo sonaba más ácida y satírica en su versión de la maqueta. Un mini-lp bastante resultón donde deslumbra la que es para mi uno de los mejores temas de Glutamato Ye-Yé, la excelente ¿Has visto a mi chica a la sombra?, junto a las poderosas y pegadizas Recuerda Formentera y Temblando despertaré. Lástima que el disco se complete con la insípida versión del Canta con nosotros y una insufrible versión piano bar del Todos los negritos. Tras el aceptable éxito de este disco, repitieron formato con Ariola en el 85, sacando un nuevo mini–lp, titulado Guapamente, en el que soy incapaz de destacar un solo tema, aunque tanto Alicia como El rey del aftersun llegaron a sonar bastante en la radio. 



Tras este disco, se replantean su sonido naif, se olvidan de los soniditos y efectos juguetones, y se montan su primer disco grande que curiosamente sería su último disco, y al que titularían Vive Subida, publicado en el 86, con un sonido clásico de pop-rock, con guitarras de las de toda la vida, con un lado acústico y otro que pretende ser más rockero, consiguiendo el que sin duda es su mejor disco desde su EP inicial, y donde incluyen pequeñas joyas acústicas como Nacido en EEUU, El desertor y Banderín de Enganche, enérgicos y adherentes arrebatos eléctricos como Hey tío ! y ¿Sabes lo que te digo? y pegadizos estribillos pop, como Cuando los chicos están bien y Dulce pequeña ramona que bien vale la pena recuperar.
Si amigos, a pesar de la irregularidad de sus discos, Glutamato Ye-Yé se merecen una mención especial. Canciones nos dejaron para ello, además de unos directos impactantes.

GRAHAM GOULDMAN - The Graham Gouldman thing (1968)

 Publicado el  09/11/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
La verdad es que no deja de asombrarme. Llevo unos días escuchando este disco, casi de forma compulsiva, y no acabo de entender como semejante maravilla no aparece en un lugar destacado en todas las enciclopedias musicales, junto a esas magnas obras del pop británico de los 60, protagonizadas por Kinks, Beatles, Hollies, Zombies, y Stones, por poner algunos ejemplos suficientemente conocidos.

Porque este disco es una auténtica joya de aquel pop británico de mediados de los 60, de melodiosos tintes acústicos, que aún mantenía la frescura del beat, a pesar de estar adornado por esos barrocos arreglos orquestales, que tanto brillaron en aquel colorista pop, de efectos psicodélicos que protagonizó parte de aquellos años. Pero cuidado, aquí no hay excentricidades lisérgicas. Esta gozada de disco, titulado The Graham Gouldman Thing, publicado en 1968 es puro y exquisito pop británico, repleto de depuradas melodías y grandes armonías vocales, arropadas por cuidados arreglos de cuerda, oboes y flautas. Una auténtica delicia de desbordante sensibilidad, que arrullará plácidamente tus sentidos exigiéndote una y otra escucha sin parar.



Y el protagonista de todo esto no es otro que Graham Gouldman . Un tipo con un historia realmente curiosa, ya que a pesar de que durante los 60 compondría con cierta facilidad éxitos para otros grupos, como Hollies (Bus Stop), Herman’s Hermits (No Milk today) y Yardbirds (For your Love), no consiguió triunfar con este disco que sacó en solitario, ni con los grupos que formó, como los fantásticos Mockingbirds, de los que podéis encontrar grandes temas en el recopilatorio de Immediate Mod Box Set

Sin duda estamos ante un ejemplo más de ese montón de maravillas musicales que se produjeron en aquellos años 60, que por una razón u otra no trascendieron, y que afortunadamente hoy podemos redescubrir, para disfrutar con temas tan redondos como esas joyas de nostálgico pop orquestal, con perfectas armonías vocales, a medio camino entre los Hollies y los Zombies, como son Impossible Years , Behind the door , y My Father , gemas de resplandeciente beat con medievales arreglos de oboe, flautas y cuerdas, como las fantásticas Upstairs Downstairs y Pamela Pamela , además de perfectos ejercicios de pop acústico con inclinación folk, como son Who are they , y las más movida y con cierto ritmo beat, Pawnbroker , la excepcional Chestnut , un sorprendente y groovy instrumental de abrasivos hammonds y guitarra bluesy que cierra el disco, y ¡cómo no! esas excelentes recreaciones de algunos de los éxitos que compuso para otros, como las excelentes Bus Stop (Hollies), No Milk Today (Herman’s Hermits) y For Your Love (Yarbirds).

Un excelente disco que sin dudar enamorará a todos aquellos que disfrutan con los discos de los Hollies, Zombies o Honeybus.

martes, 27 de marzo de 2012

MARC MOULIN - I Am You (2007)

 Publicado el  05/11/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Bienvenido al club, a ese club de luces tenues y ambientes cargados, rebosante de glamour noctámbulo, de poses decadentes y escenas inquietantes, donde la sensualidad discurre perezosa entre delicados acordes del jazz más cool, aderezado con la tensión emocional del soul más envolvente, y puesto al día con ligeras y acertadas bases electrónicas. Un club selecto, aunque sin derecho de admisión, y cuya banda sonora es éste fantástico I Am You , disco que Marc Moulin ha editado en este 2007 bajo el carismático sello Blue Note.

Un disco de nervio contenido y tremenda belleza e intensidad instrumental, donde brillan con luz propia los intrincados, aunque adherentes juegos sonoros que protagonizan saxos, trompetas, pianos eléctricos y hammonds, alrededor de la sugerente voz de Christa Jérôme. Hay juegos sonoros que en ocasiones discurren por senderos próximos al cálido jazz funk de mediados de los 60, cercanos a Lou Donaldson, como en Welcome to the club. Ritmos reposados próximos al jazz vocal, dominados por melancólicos acordes de piano acústico, ligeros beats y tórridos vientos sobre los que sobresale la nostálgica voz de Christa Jérôme, como en Every day is d-day, y momentos vocales casi de easy listening, con ensoñadores hammonds como el tema que da título al disco, la melodiosa I Am You . Enigmáticas melodías donde hammond, piano, trompetas y saxo parecen componer abstractas figuras que escapan de tensas atmósferas, que parecen sacadas de aquellos clásicos del cine negro, como las inquietantes Hazard, The Upper Room, FTB, Lord, you made me so weak o la excelente y más sensual Me & my ego, con un envolvente manto de hammond y tintineantes vibes que subrayan unos adherentes fraseos de guitarra que recuerda al gran Grant Green. Y hasta ritmos más bailables y contagiosos, adecuados para las pistas de baile más modernas como la irresistible Music is my husbond, con un saltarín hammond que recuerda al mismísimo Jimmy Smith.



En definitiva, un disco espléndido, sinuoso y atractivo que vuelve reivindicar en Sensaciones Sonoras ese sonido que algunos denominan nu-jazz y que coloca a este veterano “jazzmen” de origen belga, que comenzó su trayectoria a mediados de los 60, y que responde por Marc Moulin , a la altura de gente tan respetada por aquí como Nicola Conte, The Invisible Session, Soulstance o Mario Biondi. Sin duda, de lo mejor del año.

Por cierto, sus dos discos anteriores para Blue Note, Top Secret y Entertainment son  tan buenos como  el disco protagonista de hoy. No os los perdáis.

CURTIS MAYFIELD – Curtis (1970)

 Publicado el  30/10/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Hay discos que te llegan de una forma muy especial, y con los que mantienes una estrecha relación a lo largo de los años. Discos que parecen no sufrir el desgaste del tiempo ni de las modas. Discos que tienen vía directa
al centro neurálgico de tus emociones, con los que has compartido multitud sensaciones y que siguen sonando con el mismo esplendor que antaño, cada vez que los dejas caer en el plato, o en tu reproductor musical preferido. 

Y  para mi, este disco que Curtis Mayfield publicó en 1970 dentro del sello Curtom, y que significó su debut en solitario, tras abandonar a los Impressions , es uno de ellos.  Curtis es una obra impresionante, donde ese elegante y cuidado soul vocal de profundas raíces gospel, que Curtis Mayfield había ido desarrollando junto a The Impressions a lo largo de los 60, alcanza sus cotas más altas de belleza y barroquismo instrumental, sin perder un ápice de emotividad vocal, y ganando una fuerza e intensidad inusitada en sus momentos más raciales, imbuidos del poderoso aroma funk que irrumpía con descaro y arrogancia dentro de la música y la sociedad afroamericana a comienzos de los 70.


Intensidad y rabia con las que Curtis Mayfield inicia el disco. ¡Que fuerza desprende (Don’t worry) If there’s hell below we’re all gonna do! . ¡Que manera de abrir el disco! Ritmo funk con un bajo endiablado, wah wah wahs envolventes, ampulosos y viscerales vientos y hasta lujosas cuerdas que dan un aire señorial a un tema arrebatador. Tan arrebatador, aunque menos impactante que esa inolvidable obra maestra del soul de todos los tiempos que es Move on up . ¿Quién puede resistirse a ese contagioso ritmo de guitarra y bajo, avivado por esos vigorosos riffs de vientos que sobrevuelan esas contundentes percusiones de origen latino? Yo no desde luego. Estos ocho minutos y cincuenta y tres segundos de frenesí absoluto, dedicados al baile más entusiasta, que te dejará sin aliento, son uno de los momentos más gloriosos de la historia de la música soul

Soul, palabra mágica que en lo musical es sinónimo de emoción y desgarro, aunque también de sensibilidad y ternura. Facetas ambas en las que Curtis Mayfield nos demuestra que es un maestro  capaz de aglutinarlas en un mismo tema. Que no te lo crees, pues ahí tienes We the people who are darker than blue , sincera y tierna en su comienzo y final, con suaves vientos y delicados arreglos de cuerda que repentinamente se ven engullidos por un vibrante juego de percusiones sobre los que se va formando un trepidante ritmo de sudoroso funk y vientos arrebatados, que curiosamente sucumben ante unos sorprendentes e inesperados acordes de arpa, que devuelven la calma y delicadeza al tema. Una delicadeza y ternura que resplandecen sobre cuidados arreglos orquestales y una exquisitez vocal sin igual en temas como la nostálgica The other side of town , la dulce The Making of you y la encantadoras Miss Black America y Give it up. Joyas que engrandecen este clásico del soul más comprometido y racial que tiene en la exuberante Wild and free otro de sus puntos álgidos y que no deberíais perderos.

domingo, 25 de marzo de 2012

AMEN CORNER – Round Amen Corner (1968)

 Publicado el  26/10/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
A estos británicos de impetuosa arrogancia mod, les apasionaba el soul desgarrado y explosivo, y tenían muy buen gusto a la hora de confeccionar y adaptar estimulantes y efectivos retazos del mejor pop de la época. Sonaban poderosos y convincentes, con un cantante de esos que se dejan el alma en cada estrofa, el carismático Andy Fairweather-Low, un chirriante y bullicioso hammond a manos de Derek Blue Weaver y una poderosa sección de viento a cargo de dos saxofonistas, Alan Jones y Mike Smith.
 
Amen Corner aparecieron en escena allá por el 67, con sus viscerales arrebatos negroides, tamizados por exquisitos pildorazos pop, de instantánea asimilación y rápido acceso a las listas de éxito. Hoy dicen que fueron la última gran banda mod de los 60, y que eran un auténtico espectáculo en directo, pero lo que es innegable es que entre el 67 y el 69 nos dejaron un buen puñado de excitantes canciones, de esas que desatan emociones, muchas de las cuales se encuentran incluidas en este fantástico y bullicioso Round Amen Corner , que sería su primer LP, publicado por el sello DERAM en 1968.



 Un disco que deja de lado la introspección lisérgica preponderante en aquel año, para entragarse ciegamente a emociones más terrenales, a través de fabulosos temas que te incitan al baile, al frenesí más alocado o la ternura más cándida. Ahí quedan esa irresistible, pegajosa y saltarina Bend me shape me que rozó la cima de las listas en aquel 68, esos desenfrenados ejercicios de soul primario que son las excepcionales Expressway to your heart (no dejes de ver el estupendo vídeo de arriba) , y Our Love is in the pocket, ese emocionante retazo de pop-soul que es I Know, el intenso soul sureño de Gin House y Something you’ve got, el pop sincero y desgarrado, a medio tiempo, de las preciosas World of broken hearts y Lost & Found y el R&B explosivo, rociado en hammond y muy cercano al de los Small Faces, de temas como I’m an angel (but I can’t fly), Nema, Satisnek the Job’s worth o I don’t want to discuss its.

Otro disco bastante olvidado que sin duda vale la pena recuperar.


JOE JACKSON - I'm the man (1979) - New wave en estado puro

 Publicado el  17/10/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Irresistible. Este disco es una auténtica bocanada de frescor nuevaolero capaz de cortocircuitar tus emociones. Efervescente pop de guitarras con algún ligero toque jamaicano, que combina descarados e impetuosos arrebatos de energía vital con melódicas viñetas de irónicos desencuentros emocionales. Pegajosos acordes, que en pleno 1979 recuperaban la sencillez e inmediatez melódica del mejor pop de los 60, con algo de la arrogante urgencia de punk. 

No lo dudes, Joe Jackson fue uno de los personajes que mejor definieron y abanderaron el renacimiento del pop británico a finales de los 70, en aquel batuburrillo mediático y sonoro al que denominaron new wave, con sus dos magníficos primeros discos, Look Sharp! y nuestro protagonista de hoy, este I’m the man , ambos publicados por el sello AM en 1979. La verdad es que cualquiera de los dos hubiera servido para destacar la poderosa irrupción de este desgarbado muchachote en el frenesí musical de aquellos años, pero particularmente me quedo con el que fue su segundo disco, I’m the man . ¿Por qué? Si bien no hay grandes diferencias en el sonido de ambos discos, y los dos incluyen grandes canciones, I’m the man me parece que es más completo y redondo en cuanto a las melodías, aunque globalmente pierda algo de intensidad respecto a su predecesor. 




Si amigos, aunque hoy nadie parezca reconocerlo, este disco es uno de los mejores baluartes de aquel sonido directo y efectivo de pegajosos estribillos y contundentes melodías que popularizaron la new wave. ¿Quién, con sangre en las venas, puede resistir ese impetuoso y arrollador arrebato de adrenalina pop que es I’m the man , el tema que da título al disco? Creo que no exagero si os digo que esta anfetamínica bofetada pop está entre mis diez temas favoritos de aquella época. Y cuidado, que estamos hablando de una de las épocas más brillantes del pop de guitarras. Pero es que no queda ahí la cosa, los frenéticos uoooooss y el brioso ritmo de Don’t wanna be like that , fácilmente te pondrán al borde de la extenuación si los asocias con esas otras píldoras de adherente energía saltarina, que son la fibrosa Get that girl , la arrogante On your radio , que abre el disco con su carácterístico toque de armónica, y la acelerada Friday que lo cierra contundentemente. Y no acaba aquí la cosa porque en medio de todo este arrebato juvenil, nos encontramos además con dos preciosos y sutiles medios tiempos de cuidadas melodías, que te pondrán el vello de punta, It’s different for girls y Amateur hour , además de con un cadencioso e irónico ejercicio de pop con toques jamaicanos cercanos al reggae titulado Geraldine & John , y con la que fue durante mucho tiempo mi tema favorito del disco, la irresistible Kinda Kute , un exuberante ejercicio de pop por la cara, con un irresistible ritmo, e inolvidable estribillo, en la que también nos deslumbra un contagioso y chispeante teclado.

Tras este disco, Joe Jackson abandonaría el pop efusivo y directo, en busca de otras experiencias sonoras algo más complejas, que a un servidor le llegaron bastante menos. Pero sin duda, sus dos primeros discos lo sitúan en el olimpo del pop británico de finales de los 70, junto a otras debilidades de quien escribe estas palabras como Elvis Costello, Graham Parker, y Nick Lowe.
Nota: La foto está tomada de a web The Joe Jackson Archive

viernes, 23 de marzo de 2012

EVINHA - Cartao Postal (1971) Bossa, con algo de pop soul de elegantes arreglos

 Publicado el  12/10/2007 en  Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Este Cartao Postal de Evinha, publicado por el sello EMI Odeon en 1971, es una de esas pequeñas maravillas ocultas dentro de la excitante y sorprendente discografía brasileña. Un disco repleto de sensibilidad y elegancia, donde brilla la dulce y delicada voz de Evinha, y en el que se combina con maestría algo de bossa, con un poco de soul, ligeros toques de swing y mucho de ese pop orquestal, exquisito y atemporal, que Burt Bacharach definió a lo largo de los 60. Para que os hagáis una idea, podríamos decir que Evinha podría situarse entre dos de mis heroínas musicales preferidas de los 60, como son la británica Sandie Shaw y la francesa Françoise Hardy

No esperéis bríos desastados. Nos encontramos ante un disco eminentemente sosegado con algún chispeante momento, repleto de emotivos medios tiempos, de cierta nostalgia otoñal, de esos que requieren una escucha reposada y atenta, con la que poder ir descubriendo poco a poco, esos pequeños matices que envuelven cada una de las elegantes melodías que abundan en el disco, y que se agrandan con cada escucha. Grandes canciones compuestas por un sorprendente amplio ramillete de compositores brasileños, entre los que destacan Marcos Valle, Renato Correia,y Roberto Carlos.

 

La verdad es que aunque este Cartao Postal no es un disco eminentemente de bossa, te atrapa indiscutiblemente desde su primera escucha con esos radiantes destellos de bossa que incluye. Es una gozada escuchar esas joviales y saltarinasSó Quero (Dal / Tom /Lilito) y Rico sem Dinheiro (Abílio Manoel)que on perfectos ejemplos de la bossa más pizpireta y chispeante, y que conforman los temas más festivos del disco, junto con la fantástica versión que Evinha nos regala del clásicoQue Bandeira de Marcos Valle, y ese irresistible y sorprendente, por lo inesperado, tema soul-funk con wah wah incluido,Esperar Pra Ver (Renato Correia / Guarabyra).

 

Pero al margen de estos temas, el grueso del disco discurre por ambientes más relajados, a través de exquisitos medios tiempos, de pop orquestal como la excepcional Encontro (Jacks Wu / Adour), donde las cuerdas y la dulce voz de Evinha encuentran su contrapunto perfecto en un tórrido saxo, o la nostálgicas y evocadoras Cartao Postal (Renato Correia / Guarabyra), y Olha o Futuro (Arnoldo Medeiros) donde predominan las suntuosas cuerdas sobre la delicada voz de Evinha. Y para acabar este repaso a este espléndido disco no nos podíamos olvidar de otra de sus sorpresas, el fantástico Tema de Adão (Taiguara), una melodía pop soberbia y tremendamente adictiva, moldeada con exquisitos arreglos orquestales, donde se cuela inesperadamente un poderoso riff de guitarra que se te queda clavado en la memoria, y hace que no puedas desprenderte de esta maravillosa canción.

Rebuscando por la web he podido saber que Evinha comenzó su carrera en solitario a finales de los 60, bajo el nombre de Eva, tras abandonar Trio Esperança, el grupo en el que se inició en el mundo de la música a comienzos de los 60. Cartao Postal fue su tercer disco en solitario, pero el primero que firmó como Evinha. Siguió grabando discos en los 70 y tras algunas prolongadas pausas en las décadas de los 80 y 90, ha vuelto a grabar en los últimos años. Ni que decir tiene que este disco es otro descubrimiento del fantástico blog de zecalouro,Loronix , un lugar de obligada peregrinación si te gusta la música brasileña de décadas anteriores, y donde podrás conseguir este disco.

THE CRYSTALS - La excelencia de los girl groups II (1961-1964)

 Publicado el  8/10/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
The Crystals fueron uno de los ejemplos más gratificantes de ese emotivo y glorioso soul primerizo, de desatada inocencia juvenil y desbordante emotividad, que floreció a comienzos de los 60 alrededor de la etiqueta de los girl groups. Grupos de chicas con un exuberante poderío vocal, criadas en las escuelas del gospel y R&B, capaces de generar tanto emocionantes torrentes de visceralidad adolescente, como trémulos lamentos de una inusitada ternura y fragilidad.

Y sólo hay que escuchar temas del calibre de esas atemporales e inolvidables There’s no other like my baby , Then he kissed me o Da doo ron ron , para enamorarnos sin remisión de este cuarteto, formado en New York a comiezos de la década de los 60, alrededor de dos maravillosas vocalistas La La Brooks y Barbara Alston. Dos voces tremendamente cautivadoras y sentidas, con un ligero poso nostálgico, que supieron plasmar con intensidad toda la fuerza emocional que necesitaban esas pequeñas y rotundas tragedias de amor juvenil, que pusieron a su disposición compositores del calibre de Phil Spector, Barry Mann and Cynthia Weil, Gerry Goffin and Carole King o Ellie Greenwich and Jeff Barry, envueltas por aquel fantástico muro de sonido con el que ese mago de la producción, que es Phil Spector, asombró al mundo durante la primera mitad de los 60, el período más fructífero y creativo de su carrera.



Un espectacular y ampuloso muro de sonido, realizado en base a alborotadas percusiones, saxos descarriados, frenéticas palmas, lujosas cuerdas, y pianos enfebrecidos, sobre los que deslumbran las emotivas y cálidas voces de The Crystals con su nostágico tono de desgarro y esa ligera fragilidad, todo ello envuelto en una atmósfera llena de novedosos e incisivos ecos, que conforman un buen montón de radiantes canciones, de una extraordinaria capacidad para emocionar.
Canciones realmente sugerentes e imprescindibles como There’s no other like my baby (1961) con Barbara Alston como cantante solista, que es un delicioso arrullo, que arrasará tu lado más sensible y que comenzaba a definir lo que posteriormente sería el muro de sonido de Spector, que brillaría en todo su esplendor en temas como la encantadoras y envolventes Then he kissed me (1963), Girl can tells (1963) y Little Boy ya con La La Brooks en la voz solista, al igual que en la trepidante y arrolladora Da doo ron ron (1963), todo una bofetada de entusiamo y vitalidad juvenil, imprescindible en cualquier guateque que se precie, al igual que esas maravillas que incluyeron en aquel indispensable disco navideño de 1963 tituladoA Christmas gift for you , Santa Claus is Coming to town , Rudolph the red nosed reindeer , y Parade of the wooden soldiers , o ese R&B pegajoso lleno de “eeiieiesss” que es Heartbreaker (1963) o las impetuosas y soberbias He’s a rebel (1962) y He's sure the boy i love (1962), que aunque fueron publicadas bajo el nombre de The Crytsals contaban en su voz solista con la también imprescindible Darlene Love. Perfectos ejemplos todas ellas del mejor sonido Spector.

 

The Crystals fueron el gran grupo vocal de la factoría Spector hasta que aparecieron las maravillosas Ronettes. Phil Spector configuró con ellas el que sería su gran sonido, dejándonos por el camino curiosidades de sabor latino como Uptown (1962), con su atrayente guitarra española, o conflictivas escenas como las descritas en la censurada He hit me (It felt like a kiss) .
Grupos de chicas hubo muchos, y muchos fueron fantásticos. Sin duda, The Crystals están entre las mejores Nota: todos los temas mencionado se incluyen en la fantástica caja Back to the Mono de Phil Spector.

jueves, 22 de marzo de 2012

THE CORAL - Roots & echoes (2007)

 Publicado el  25/9/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Siempre he sentido una especial debilidad por esas canciones de adherentes melodías, de tono evocador y poso nostálgico, con armazón acústico y ligero aderezo psicodélico de chispeantes o brumosos hammonds. Tiernos medios tiempos o arrebatos de energía contenida, da igual. Canciones atemporales que brotaron por primera vez en la segunda mitad de los 60, pero que cuatro décadas después siguen floreciendo con la misma belleza y capacidad para emocionar. Y amigos, Roots & echoes, el quinto disco de la banda británica The Coral, publicado en este 2007 por el sello Deltasonic, es un perfecto ejemplo de esto.


Excelente en su conjunto, con canciones de un exquisito poder melódico, Roots & Echoes es el disco que siempre supuse que The Coral podrían hacer, y aún no habían hecho. Un disco donde por fin priman su enorme capacidad para crear melodías rotundas, frente a esa, a veces absurda, búsqueda de los más intrincados e impactantes recovecos sonoros, y donde la tensión emocional y la belleza sonora despuntan una y otra vez entre surco y surco.



Roots & Echoes es un disco emotivo y cálido, aunque igualmente intenso y arrebatador, que nos muestra el lado más pop, y el que a mi más me gusta, de una de las bandas británicas con más talento y buen gusto a la hora de recuperar el espíritu sonoro de aquellos añejos 60. Un disco que sin embargo, casi nos quedamos sin disfrutar, y que recupera a The Coral de oscuras turbulencias motivadas por crisis nerviosas y nefastas adicciones tóxicas, que tuvieron al grupo al borde de la desaparición tras la publicación de su anterior disco, el algo disperso The Invisible Invasion.



Sin duda, este Roots & Echoes es mi disco favorito de The Coral hasta la fecha. Un disco de grandes canciones, donde hay temas primorosos de una delicada textura acústica, cercana al folk más pop, con ligeros arreglos orquestales, como la preciosa Not so lonely. Tremendos ejercicios de candoroso pop británico pos-psicodélico como las nostálgicas y arrebatadoras Put the Sun Back, Rebecca You y Jacqueline, con esa encantadora mandolina, que ya es una de mis canciones favoritas del año. Momentos de beat saltarín algo aterciopelado y puesto al día, como la fantástica Cobwebs, arrebatadora psicodelia de ritmo acelerado, revoltosas guitarras y chispeante hammond como los que desprenden los temas más enérgicos del disco, In the Rain, Remember me y la pegajosa Who’s gonna Find Me, y cómo no, esas canciones marca de la casa, de psicodelia crepuscular y atmósfera de spaghetti western como son Fireflies y la tremenda She’s got a reason, cuyo explosivo y poderoso riff de guitarras y hammond final deja bien claro la fuerza de esta banda.

Señores, estamos ante una de las joyas más refrescantes y sorprendentes, por lo inesperada, de este 2007. No se la pierdan.

BREAK REFORM – Fractures (2003)

Publicado el  16/9/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Hay una extraña y misteriosa belleza en este disco. Una belleza algo decadente, de sugerentes pero inquietantes siluetas, que pululan sinuosamente, a través de la densa atmósfera de esos oscuros clubs, donde las pasiones renacen y la realidad cotidiana se diluye, entre envolventes acordes con reminiscencias del mejor soul y jazz. Un soul-jazz sereno y pausado, que se recubre de un ligero toque electrónico e impactantes beats, para dibujar un hipnótico paisaje musical, que te cautivará con la delicadeza vocal de Nanar Vorperian y las ensoñadoras melodías de sorprendentes y minimalistas arreglos a cargo de Simon S y J.J. Webster.
 
  
Cautivador, hipnótico y fascinante. No puedo quitarme de la cabeza esos juguetones pero nostálgicos acordes de piano de la evocadora y oscura Lady Sings, con la acariciante voz de Nanar y su inquietante atmósfera orquestal, casi imperceptible. Patrón que se reproduce con la misma efectividad surreal en Fractures, el tema que da título al disco. Un disco repleto de sencillos acordes que conforman nebulosas y envolventes melodías, que parecen dibujar bellas y abstractas estructuras como las de esos inquietantes instrumentales llamados Abstract Blue y Surreal Moments. Lo hemos dicho, Fractures es un disco evocador que se disfruta con cada escucha al descubrir sus múltiples matices. Matices que a veces nos resultan tan familiares como los del sofisticado soul-jazz vocal que interpretaban heroínas como Nina Simone, y que descubrimos en espléndidos temas de ritmo contenido como Perfect season, Don’t Break this o Medusa. Matices embaucadores que incluso juguetean con el jazz-funk más suave, de envolventes vibes, sugerentes voces y sinuosas flautas que llegan a liderar melodías como la ese tema titulado Cost of livin’.




 Si amigos, éste es uno de mis discos favoritos de los últimos tiempos, y si estáis interesados en el nu-jazz y las nuevas tendencias del soul actual, creo que no os defraudará. Me encontré con él, casi por casualidad en ese estupendo blog de neo soul y nu jazz, ya desaparecido,  y  que se llamaba Música para alimentar el alma . Y desde aquel momento se ha convertido en uno de mis discos de referencia.
Fractures se publicó en el año 2003, dentro del selloAbstract Blue Recordings y significó el debut en formato LP de este fantástico trío londinense denominado Break Reform , del que seguiremos hablando, porque según he leído, en el 2005 publicaron un segundo disco titulado Reformations que aún no he tenido el placer de escuchar pero que por lo que he leído promete.
Aqui os dejo, para que los podais escuchar, tres de mis temas favoritos del disco:
Lady sings




miércoles, 21 de marzo de 2012

THE MOOD MOSAIC VOL. 8 – “FUNKY IN A MINOR MODE” (Rec. 60’s/70’s)

Publicado el  9/9/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Impresionante. Y no exagero. ¿Te gustan el jazz soul y ese jazz-funk de finales de los 60 y primeros 70, que en ocasiones se ha catalogado como mod jazz? ¿Disfrutas descubriendo discos olvidados, y artistas invisibles para el gran público? ¿Eres uno de esos pequeños maniáticos, entre los que me encuentro, a los que les encanta navegar sobre un océano repleto de eso que llaman rare grooves? Pues no lo dudes, éste puede ser tu penúltimo descubrimiento, si es que no lo conoces ya.
Sí, porque este The Mood Mosaic vol. 8, subtitulado como “Funky in a minor mode” , es un fantástico ejemplo, desbordante de ritmo y sudorosa agitación, de eso que se llamó jazz-soul, jazz-funk o mod jazz. Un sonido intenso y vibrante, con un ritmo endiablado, que te impedirá dejar de bailar y que se desarrolla a lo largo de 20 excitantes temas, que raramente duran más de los tres minutos, y que están compilados con un gusto exquisito. Intensidad a raudales y un ritmo frenético, en un disco en el que predominan desbocados temas instrumentales pero donde hay cabida para arrogantes temas vocales y algún que otro sensual momento, y donde se dan cita chispeantes hammonds, trompetas y saxos desgarrados, orquestas llenas de swing, adictivas percusiones, pianos desmadrados, ácidas guitarras, bajos endiablados, vibráfonos y flautas delirantes junto a poderosas y en ocasiones sensuales voces. Todo bajo un espectacular armazón de soul, funk y jazz, batido contumazmente, con algún que otro aditivo cinematográfico, e interpretado por oscuros y casi desconocidos ilustres personajes.


 The Mood Mosaic es una de esas excelentes series empecianadas en rescatar del olvido gemas musicales del pasado, que pasaron desapercibidas en su momento, y que hoy en día permanecían abandonadas en las estanterías y cajones de discográficas y librerías musicales. Un trabajo ímprobo pero apasionante, gracias al cual podemos descubrir estas oscuras e impactantes joyas. ¿Os imagináis ante todo este caudal sonoro? La envidia me corroe en sumo grado. Pues bien, estos señores del sello Stone/Partners in Crime se han encargado de satisfacer nuestra necesidad de seguir descubriendo perlas sonoras de aquellos años, de desbordante creatividad musical.
 

Y para acabar, vamos a destacar algunos de estos grandes descubrimientos, que podrían ser el revulsivo definitivo de la fiesta más apagada, no sin antes insistir en que los 20 temas del disco son memorables. Empezamos por ese tema de formas jazzys y alma soul que es Petit soul de Little Ed, donde un burbujeante hammond da el contrapunto ideal a una endiablada guitarra, que me recuerda al gran Grant Green, para continuar con alguno de los temás más claramente soul del disco, como los explosivo Soul Thing de Tony Newman (que ya nos habíamos encontrado en algún que otro recopilatorio), Gasoline Alley de Dave Grusin y I Like to do II de People Choice , muy del estilo de Booket T. & The MGs, donde vientos y hammond rivalizan en poderío. Luego, no podemos olvidar el tema más sensual y cálido del disco, la seductora Sneaking up on you en la que una espectacular big band acompaña a la sugerente voz de Elaine Delmar. Pero en este disco lo que abunda y no falta, es ese irresistible jazz de inclinaciones funkyes y soul, donde abravasivos hammonds en la órbita de Jimmy Smith, junto a chirriantes guitarras y trotones bajos, casi nos empujan a bailar hasta la extenuación, en temas como el Studio 69 de The Mowhawks,Mind Blow de Roger Hamilton o las detectivescas y cinematográficas African Woodoo de African Pop, donde la sinuosa melodía la marca una soprendente flauta y la no menos trepipdante Pick & Shovel de The Touch!. Y por supuesto no nos olvidamo del tema más sesentero y quizás festivo del disco, ese trepidante ejercicio de mod jazz de rítmicas guitarras y juguetón hammond que es Bo Gha de Connell Dantzler.
Un disco irresistible para los amantes del jazz soul y buscadores de pequeñas gemas desamparadas.




martes, 13 de marzo de 2012

THE BEAT - THE BEAT (1979)

Publicado el  2/9/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Lo has escuchado verdad? Dime que si, por favor, y si no, no pierdas ni un segundo y corre a buscarlo. Es más, si te gusta el power pop, ese pop rock entusiasta, vibrante y vital, repleto de arrogancia juvenil y guitarras vigorosas, que sin embargo modulan increíbles y adictivas
melodías rebosantes de emoción, no debes dejar de escucharlo. No lo dudes, te quedarás prendado de este auténtico antidepresivo sonoro, publicado a finales de 1979, en plena eclosión de la new wave, y que significó el debut discográfico de The Beat , el grupo que Paul Collins formó en Los Angeles, tras la separación de esa otra imprescindible banda para el devenir del power pop que fueron The Nerves, de los que seguro hablaremos otro día.


Bien, te gusta el viejo pop de guitarras y ya veo que te has hecho con él. Pues venga, que la ansiedad no te devore. Sácalo de la funda, déjalo caer en el plato y que suene la música. Ves, no te engañaba, con los primeros acordes de Rock ‘n’ roll girl ya te ha subido la adrenalina y te has puesto a saltar, con su eléctrica aceleración y su pegadiza melodía de desbordantes coros. Beat vigoroso tocado por la urgencia del punk, que repetirá efectividad y poderío con las demoledoras y pegadizas Don’t wait up for me, You won’t be happy, USA, Let me into your life, Walking out on Love, la más pausada y desgarradaDifferent kind of girl, y la heredada del repertorio de los Nerves, Working too hard, repletas todas de guitarrazos adherentes y entusiastas armonías vocales. Efervescente y radiante pop, realizado con pasión, que desprende sentimiento y emoción por todos los lados, que no defraudará a todos aquellos que se emocionan con esa conjunción mágica de contundentes guitarrazos y demoledores estribillos.
Es curioso, pero a pesar de que hay pocos discos de power pop o de pop rock, tan redondos y efectivos como éste, la imagen de Paul Collins y sus Beat parece permanecer en un discreto segundo plano, en la estela de Elvis Costello, Nick Lowe, o Joe Jackson. Cierto es que no gozaron del éxito que merecieron, pero eso no es óbice para reconocer la calidad y frescura de sus composiciones que sin duda alguna forman parte de los mejores y más gloriosos momentos de la new wave. Un talento que queremos resaltar en Sensaciones Sonoras y que quedó patente en el espléndido segundo disco de la banda, y en menor medida a lo largo de los discos que Paul Collins ha ido publicando durante los últimos años.
Como curiosidad comentaros que debido a la coincidencia de nombre con los ingleses Beat, de Birminghan, los siguientes discos tuvieron que publicarlos bajo el nombre de Paul Collins' Beat.

THE BEACH BOYS – Wild Honey (1967)

Publicado el  28/8/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Wild honey es una de esas pequeñas debilidades de un servidor, que las enciclopedias y expertos musicales se empeñan en catalogar como
un disco menor. Fresco, directo, básico, y quizás demasiado orgánico para el torbellino lisérgico de ácidos y efectos caleidoscópicos, que la psicodelia había puesto de moda en aquel lejano 1967, esta pequeña debilidad personal y maravilla de pop luminoso con alguna inclinación soulera, sin embargo continuaría el declive comercial de los Beach Boys , que no conseguerían levantar la cabeza tras el fabuloso Pet Sounds y las enormes expectativas, posteriormente truncadas, que se crearon alrededor del misterioso y finalmente inédito Smile.
Bien, si eres de los que creen que la mágica inspiración de Brian Wilson se fue desvaneciendo poco a poco a lo largo de esas estresantes, y maratonianas sesiones del inédito Smile (no me vale ese Smile que Wilson publicó hace dos años), aquí tienes una muestra de que su pop exquisito, y su inmenso genio seguían brillando, porque te aseguro que si le das una oportunidad, la inmediatez de Wild Honey , te atrapará inevitablemente con esas irresistibles melodías, poderosas armonías vocales y sencillez instrumental que aquí se funden primorosamente, conformando un buen puñado de excelentes canciones, que están a la altura de lo mejor que ha salido de la portentosa imaginación de Brian Wilson y sus Beach Boys. Si porque aquí todavía eran sus Beach Boys, tocando ellos mismos, como en los viejos tiempos, la mayoría de la escueta instrumentación de este disco, que sacaron a borbotones en tan sólo dos semanas, tras el confuso (según la crítica, ya que a mi me gusta bastante) Smiley Smile (o lo que es lo mismo, la versión incompleta y retocada de Smile) . 




Venga, no lo pienses más, y déjate llevar. Pon el disco en el plato, y deja que gire para que la aguja empiece a extraer los primeros acordes de esa visceral Wild honey , que irradia energía soul por los cuatro costados, con su bajo trotón, su crispado órgano y su desgarrada fuerza vocal. Nunca los Beach Boys se acercaron tanto y tan bien al soul más bailable. Pero, como verás, no hay respiro. El comienzo del disco es arrollador e inusitadamente soul. Tras Wild Honey, Aren`t you glad , parece un clásico del soul de ojos azules, cercana al estilo de los Rascals de Groovin’, para luego sin previo aviso sorprendernos con una versión de un clásico del sello Motown, el I was made to love her , que hizo nada más y nada menos que Stevie Wonder. Un comienzo algo diferente, que poco a poco es engullido por el elegante y colorista pop de sus embaucadoras melodías repletas de perfectas armonías vocales, como la ensoñadora Country air , la saltarina y vibrante Darlin’ , que parece un arrebato surfero bajo un ritmo Motown, la burlona y psicodélica I’d love just Once to see you , y la misteriosa y delicada Let the wind blow. Todo ello, salteado con algún que otro nuevo acertado acercamiento al soul como Here Comes the night y algún que otro momento fallido como la insustancial How she boogalooed it.
Vale, no es el mejor disco de los Beach Boys. Difícil, muy difícil superar obras maestras como el citado Pet Sounds o el melancólico Surf’s up. Pero si quieres seguir devorando melodías de uno de los grupos más grandes e influyentes de lo 60, aquí te dejo este colorista y vital Wild Honey. Quién sabe, quizás te pase como a mi, y acabes haciéndole un hueco muy especial en tu discoteca.
Por cierto, no dejéis de pasaros por los especiales del cuarenta aniversario de Pet Sounds que nos está regalando Kiko en su My Back Pages , ni por el estupendo repaso que probertoj hace en su El ruido de la calle de la discografía de los Beach Boys (aunque no esté del todo de acuerdo con ella).

lunes, 12 de marzo de 2012

CELSO FONSECA E RONALDO BASTOS - "Polaróides" (2007)

Publicado el  21/8/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera

Aquí estamos de nuevo. Y lo hacemos de la mejor manera posible, de la mano de este exquisito manjar. Bossanova en estado puro, hecha hoy en día por este pequeño genio, de extrema sensibilidad, que responde al nombre de Celso Fonseca . Un auténtico arrullo de elegancia y delicadeza musical, que te producirá un deleite absoluto, sumergiéndote en una sinuosa y cálida atmósfera de cuidados trazos. Música para alimentar el alma y acariciar tus sentidos.
Amigos, si os gusta la bossa, no debéis obviar este fascinante y exquisito recorrido por el pasado y el presente de la bossanova, que es este disco titulado Polaróides editado por el sello Dubas a comienzos de este 2007. Un disco de nuestro admirado Celso Fonseca, guitarrista y compositor brasileño, tocado por la aureola de clásicos como Jobim y Bonfá, que parece gozar de una inagotable fuente de inspiración para entregarnos ensoñadores y tiernos pasajes de la mejor bossa



Ya nos deslumbró hace unos años con su fantástico e indispensable Natural (2003), del que ya hablamos por aquí , y hoy vuelve con nosotros con esta excepcional retrospectiva de temas compuestos conjuntamente con el letrista Ronaldo Bastos, incluidos en tres de sus primeros albumes, Sorte (1994), Paradiso (1997) y Juventude / Slow motion Bossa Nova (2001). Albumes que desconocía y que irremediablemente pasan a formar parte de la lista de prioridades, de un servidor para los próximos meses.
Pero volviendo al disco que nos ocupa, deciros que es difícil, muy difícil destacar tema alguno. Son 14
pequeñas joyas, que demuestran la vigencia de la atemporal bossanova que se muestra tremendamente frágil, susurrante y embriagadora alrededor de la bella guitarra de Celso Fonseca, sola (My broken heart ) o acompañada por cuidados arreglos de cuerda (Satélite bar , Slow Motion Bossa Nova ), melosos teclados (Meu Tudo Pra Mim ), una simple y maravillosa percusión (La Piú Bella Del Mondo ) o bellas flautas y vientos (Valeu ). Una bossa que se presenta seductora y vital cuando se rodea de un espléndido y cálido saxo que recuerda la pareja Jobim-Getz (Denise Bandeira ), o de un chispeante órgano que parece rememorar los gloriosos días de Walter Wanderley (Samba É Tudo ). Bossa que a veces se acerca al jazz más cool y sugerente (Out of the blues , Ledusha Com Diamantes ), al pop soul sofisticado y melodioso (A Noite É Meu Ópio ) e incluso al folk pop de los 60 (Polaroides ). Un disco con sabor a clásico, con una línea muy definida alrededor de la bossa más clásica, pero con múltiples y ricos matices que incluyen hasta insospechadas bases programadas.
Realmente imprescindible si disfrutáis con el sabor carioca de la bossa. Un maravilloso viaje al corazón de Ipanema, que no deberíais perderos.
Nota: los fragmentos sonoros y las fotos están tomadas de la página web de Celso Fonseca

THE SUPREMES - The Supremes Sing Holland-Dozier-Holland (1967)

Publicado el  28/7/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Andaba yo trasteando entre mis viejos vinilos, observando y deleitándome con el tacto de ese viejo formato, de esas grandes portadas y mejores ideas, cuando de repente me topé con ellas, con su elegante porte y sensual expresión. Y la verdad, no pude resistir la tentación de sacar del plástico ese vinilo negro, un tanto baqueteado por el tiempo, aunque mimado hasta el paroxismo por un servidor, y dejarlo caer en el plato.  Hacía tiempo que no las escuchaba, y quizás eso aumentó el voltaje de la emoción que empezó a correr por mis sentidos. De repente esas impactantes canciones de menos de tres minutos, rebosantes de sentimiento e inocencia juvenil se apoderaron de mi, con sus lujosos arreglos de cuerda, vientos y teclados acompañando espectacularmente a esas voces tan henchidas de emoción, y mis pies comenzaron a bailar. Estaba sonando You keep me hangin’ on, uno de esos hits inolvidables que han perpetuado la imagen de The Supremes a lo largo de los años, y que abre de forma colosal este disco, titulado The Supremes sing Holland/Dozier/Holland , que el sello Motown publicó en pleno 1967.



¿El gran LP de las Supremes? Posiblemente, y eso que fue grabado en el verano del 66, pero conserva la frescura de sus inicios, e incluye un conjunto casi insuperable de temas escritos, por ese
mágico trío compositor,que formaban Holland/Dozier/Holland. Y para mi, aquí esta la diferencia que distingue a este disco frente a otros de las Supremes, ya que si las Supremes llegaron a ser lo que fueron, fue gracias a las composiciones de estos señores, que justo en aquellos días estaban en la cima de su creatividad.
The Supremes sing Holland/Dozier/Holland   incluye doce temas soberbios de H-D-H, que las Supremes interpretan con su habitual carga emotiva, repleta de sugerente y elegante soul, deliciosos coros y su característico tono nostálgico. Doce temas, entre los que se incluyen dos singles que se vendieron como rosquillas, y fueron número en las listas de pop y R&B americanas, la despechada y bailable You keep me hangin’ on y la desgarrada y emotiva Love is here and now you’re gone.
 
Un disco donde curiosamente he disfrutado mucho más con sus temas menos conocidos, que no aparecieron en single y que posteriormente no se han incluido en sus lujosas recopilaciones. Temas que desprenden el inconfundible magnetismo del sonido Motown, pero que no han sufrido el manoseo de las ondas, como esos medios tiempos que tanto incitan al baile y de los que es difícil desprenderse como Mother you, smother you y Love is in our hearts; o aquellos otros trepidantes llenapistas, de intensidad desbordante y plenos de emoción como la irresistible I’ll turn to stone que es uno de mis temas favoritos de las Supremes, o la fantástica y visceral There’s no stopping us now, que comparten protagonismo con tiernas baladas donde Diana Ross acaricia con dulzura cada sílaba como en You’re Gone ( but always in my heart), o la imprescindible Remove this doubt que Costello versioneó en su Kojak variety.
Sin duda, The Supremes Sing Holland-Dozier-Holland es un disco que puede emocionar por igual, tanto a aquellos que buscan volver a saborear la magia de las Supremes, quizás algo desnaturalizada por su enorme éxito y apabullante difusión, como a esos otros intrépidos que se están adentrando en el mundo del soul, y están descubriendo el sonido del sello Motown y grupos como The Supremes.

domingo, 11 de marzo de 2012

OS MUTANTES - Os Mutantes (1968)

Publicado el  22/7/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
Los descubrí hace tres años y no daba crédito a lo que estaba escuchando. En Brasil, el reino de los sensuales sonidos de la bossa y el excitante ritmo de la samba, también se produjeron a mediados de los 60, increíbles pasajes de tinte alucinógeno, y colorista psicodelia pop, eso sí algo estrambótica, salpicada con algunos jugosos aderezos de origen carioca y ruidosas guitarras degarage beat. Os Mutantes se llamaban, y se llaman (ayer tocaron en el Festival de Benicassim ) los autores de este singular disco de debut, publicado en 1968 por el sello Polydor.


Rita Lee (voz, flauta y percusión), Arnaldo Baptista (bajo, teclado y voz) y Sérgio Dias (guitarra y voz) formaban en aquellos días, este estrafalario grupo brasileño, que rompía moldes en su Brasil natal, con sus intrincados recovecos sonoros y sus extrañas presentaciones en directo: un día aparecían vestidos de extraterrestres y al siguiente de conquistadores. "¿Por qué ser normales cuando se puede ir al lugar donde nace la locura?" exclamaba Rita en aquellos días. Y la verdad es que algo de loca excentricidad supuran los surcos de este disco, que primero te asombra y luego te embauca sin remisión. Y es que este LP de Os Mutantes es un disco de desbordante psicodelia y algo más, creado alrededor del floreciente Tropicalismo, con la colaboración de sus dos principales exponentes, Caetano Veloso y Gilberto Gil, que nos dejan aquí algunas joyas que lamentablemente han quedado ocultas a lo largo de los años como Baby y Bat Macumba.

Pero bueno, vayamos al disco y entremos en materia. Alucinarás con A Minha Menina , un auténtico trallazo de garage beat yeyé, gracias a su ritmo bacilón, sus guitarras distorsionadas, sus coros desenfadados y suentusiasta expresión yeyé. Te emocionarás con la cadencia perezosa e intensa de Baby , una especie de cruce misterioso entre Del Shanon y los Them, que presenta un desgarrado hammond y punzantes guitarras, sobre una adictiva melodía pop. Sonreirás malévolamente al son de ese pop de vodevil, desenfadado, que desarrollan en Senhor F y Tempo no tempo . Bailarás con frenesí al compás de Bat Macumba , una auténtica sobredosis rítmica de guitarras distorsionadas, coros y percusiones tribales que cabalgan impúdicamente sobre un irresistible ritmo muy cercano al Taxman de los Beatles. Descubrirás con asombro los intrincados matices, giros sonoros y cambios de ritmo de esa inquietante Trem Fantasma donde incluso aparece una poderosa sección de viento. Quedarás absorto por ese poderoso R&B lisérgico que es Ave Gengis Khan , de ritmo trepidante, bajo trotón, guitarras electrizantes y abrasivo hammond. Y te perderás con deleite en el universo surreal de sus temas más desconcertantes y psicodélicos, como la festiva Panis et Circenses , la delicada y al mismo tiempo ruidosa O relogio , auténtica píldora de esquizofrenia pop, y la bucólica y tropical Adeus María Fulo . Y al final volverás a  alucinar con esa extraña versión que Os Mutantes hacen en este disco de La premier bonheur du jour que cantara Françoise Hardy a comienzos de los 60.

Un bocado exquisito de psicodelia e imaginativo pop de los 60, ineludible para oídos inquietos que anhelan nuevas sensaciones. Por cierto, estos días estoy empezando a degustar su cuarto disco publicado en 1970 y titulado A Divina Comédia ou Ando Meio Desligado, y la cosa promete.
Nota: las fotos están tomadas de la interesantísima web de Os Mutantes.

OCEAN COLOUR SCENE - On the leyline (2007)

Publicado el  15/7/2007 en Sensaciones Sonoras en La Coctelera
¿Te apetece un poco de rock y pop de marcado sabor añejo, deudor de los mejores sonidos de los 60, pero tocado hoy en día con absoluta convicción, pleno de inspiración y repleto de irresistibles melodías? Si, pues no lo dudes, porque On the leyline , el nuevo disco de Ocean Colour Scene, publicado en este 2007, a finales Abril, bajo su propio sello, Moseley Shoals,puede ser tu disco.

Intensidad y emoción distribuidas alrededor de unas espléndidas canciones donde se palpan unas influencias sesenteras perfectamente asimiladas, y puestas al día con total pasión. ¿Sonido retro?. Eso dicen los que descalifican este tipo de discos, acusándolos de imitar modelos del pasado.Pero desde mi punto de vista, Ocean Colour Scene, tienen demasiado talento para quedarse en meros imitadores. Si, se nota que a Cradock, Fowler y compañía les gusta y han mamado la música de clásicos de los 60 como los Small Faces, Beatles, Kinks, Traffic y demás monstruos sagrados de la música de aquella década.

Pero no caen en la mera imitación. Con esas influencias han sabido conformar un estilo propio, y muy auténtico, dejándonos un tremendo ramillete de espléndidas canciones a lo largo de estos 11 años que llevan con nosotros. Y esto es lo importante, las canciones, esas enormes canciones, la emoción que desprenden y su facilidad para generar un estremecedor terremoto en nuestro sistema nervioso.Y eso es lo que prima en este fantástico On the leyline, donde han recuperado parte de su sonido más visceral y aguerrido, sin olvidar su vertiente más melódica e íntima.
I told you so lo abre, ¡y de que manera! Para mi, su mejor single desde aquel Up on the downside incluido en Mechanical wonder. Dos minutos escasos de total esplendor pop, de guitarras tintineantes, y fantásticas armonías vocales. Fresco, rotundo, directo, chispeante y tremendamente pegajoso. Pero en el disco hay mucho más de ese irresistible pop, a medio camino entre Lovin’ Spoonfool, los Hollies y los Small Faces más suaves, como el que desprenden esas maravillas de tono acústico que sonMr Brown, con su ritmo contagioso cercano al calypso, Two Lovers, repleta de lalalas y dominada por un deslumbrante mandolina, ese acercamiento al Merseybeat que es These days I’m tired, o la nostálgica y descarnada Don’t Get me, con sus papapapaaass, ese hammond susurrante y lacerante armónica.
Pop de altos quilates que en esta ocasión se ve acompañado de rotundos y acertados ejercicios de rock guitarrero, repleto de riffs poderosos, envueltos en atrayentes melodías, como el que es su segundo single, la fantástica I Just Get Over you, un medio tiempo de emociones desatadas, melódico pero muy musculoso, al igual que ese trallazo de ritmo desatado que es la fantástica For dancers only, una maravilla escrita por otro ilustre de estos sonidos, el gran Paul Weller. Pero no acaba aquí la recuperada energía de la banda, que se vuelve aún más virulenta en el tema que da título al disco, ese aguerrido On the leyline, waiting, que recupera maneras que nos recuerdan a los Who del Who’s next, o ese otros medios tiempos de guitarras afiladas que son Man in the middle y Go to sea boys, donde curiosamente se mueven por parámetros cercanos a los de sus contemporáneos Oasis.
Un disco repleto de inspiración y buenas canciones, donde quizás Ocean Colour Scene recuperan parte de su sonido más visceral, retomando parte de la intensidad que mostraron en aquel maravilloso Moseley Shoals del 96. Un ligero cambio que quizás viene motivado por la incorporación de savia nueva al grueso del grupo, que para este disco se presentan por primera como un quinteto, con Andy Bennet (guitarra eléctrica) y Dan Sealy, acompañando al trío fundador formado por Steve Cradock, Simon Fowler, y Oscar Harrison.
Para mi, sin duda, uno de los discos del año.

Nota: las fotos están tomadas de la página web del grupo,